La generación Z tiene un problema con los plazos: así es el "floodlighting" que preocupa a los expertos

La nueve tendencia entre los jóvenes está claramente inspirada por las redes sociales y la inmediatez que para todo provoca Internet... pero en la realidad.
Aunque pueda sonar a frase hecha, se trata de una realidad: vida y tecnología van más de la mano que nunca. En especial, cuando se trata de los jóvenes de la llamada generación Z. ¿Es posible que la digitalización que sufre la sociedad pueda estar afectando más allá de lo puramente virtual? Los especialistas creen que sí, e incluso ya lo han bautizado como "floodlighting".
A priori, podría parecer simplemente otro anglicismo para referirse a cualquier tendencia de las que surgen en Internet o en TikTok. Sin embargo, en este caso hay una particularidad muy notable: no es una tendencia que se dé en la red, sino fuera de ella: en la vida real. ¿En qué consiste y por qué puede ser peligrosa, si uno se para a analizarla con cierto detenimiento?
La última tendencia social que afecta a la generación Z
Piensa por un momento que conoce as alguien nuevo, sea quien sea: un compañero de trabajo, una cita encontrada en una app o el vecino de arriba, da lo mismo. Tampoco importa las intenciones o intereses que tengas con esa persona: un amigo, alguien por quien te sientas atraído, o simplemente un conocido, de los de toda la vida. ¿Le contarías tus intimidades de buenas a primeras?
Pues eso es, en líneas generales, lo que los expertos han bautizado como floodlighting. Ni más ni menos que cuando una persona revela aspectos muy personales con alguien con quien apenas tiene confianza, saltándose así los plazos que suelen marcar cualquier tipo de relación. Algo que cada vez parece suceder con más frecuencia dentro de los miembros de la generación Z.
Así expuesto, podría pensarse, vale, ¿y qué hay de malo? Quizá se deba simplemente a una cuestión de confianza y transparencia, a cierta indiscreción de los individuos, en el peor de los casos. Pero los psicólogos lo ven de otra forma. Más bien consideran que se trata de un efecto indeseable de los tiempos que corren, y que gran culpa de ello lo tienen Internet y las redes sociales.
La explicación es sencilla: las redes sociales han puesto de moda que la vulnerabilidad se identifique con la autenticidad y el valor. Contar los problemas se ha convertido en una forma de demostrar que eres real y valiente. Este discurso ha llevado a muchos jóvenes a pensar que compartir sus traumas, incluso si estos están cogidos con pinzas, es algo que debe hacerse cuanto antes.
Una actitud que puede crear el efecto contrario
Por supuesto, esto tiene diferentes lecturas, y la mayoría no son positivas. Exponerse antes de lo debido no solo no siempre es aconsejable, sobre todo en ciertos ambientes (como el laboral, por ejemplo), sino que puede crear un efecto contrario en muchas personas.
Si cuentas que se metían contigo en el colegio, te maltrataban en casa o cualquier cosa por el estilo antes prácticamente de saber tu nombre, lo más normal es que tu interlocutor se sienta abrumado. Por no hablar de que lo que para uno se considera algo excepcional, simplemente deja de serlo, e incluso puede terminar por verse como exagerado y poco convincente.
