Guido van Rossum, padre fundador del lenguaje de programación Python: "Prefiero escribir código que artículos"

El creador de Python rechazó una plaza como investigador en el prestigioso instituto CWI porque se dio cuenta de que prefería escribir código antes que artículos científicos.
Hay herramientas que triunfan porque resuelven un problema sin hacer ruido y Python encaja en esta idea. Y es que, antes de convertirse en uno de los lenguajes de programación más usados del mundo, nació de la necesidad de escribir programas sin que cada paso obligara a pelearse con una sintaxis complicada o con procesos demasiado lentos.
Este enfoque explica por qué terminó siendo tan popular entre estudiantes, científicos, empresas y desarrolladores que necesitaban avanzar sin perder claridad. Durante una entrevista publicada por el CWI, Guido van Rossum, creador de Python, resumió su forma de entender la informática declarando que prefería escribir código antes que artículos.
Cabe señalar que no era un desprecio a la investigación, sino una manera de decir que su lugar estaba en construir herramientas útiles. Para él, una buena idea no tenía que quedarse en un texto académico; también podía demostrar su valor funcionando en manos de otras personas.
Donde la programación era lenta, apareció una salida más práctica

La historia de Python empieza en el CWI, el instituto donde Van Rossum trabajó como programador. Allí entró en contacto con un equipo formado por Lambert Meertens, Leo Geurts y Steven Pemberton, que trabajaba en ABC, un lenguaje pensado para que personas sin gran experiencia pudieran programar con más facilidad.
ABC no logró despegar como se esperaba debido a que llegó en un momento complicado, con microordenadores que no encajaban bien con sus necesidades y una comunidad de Unix poco dispuesta a adoptarlo. Aun así, dejó la idea de que un lenguaje podía ser más amable sin dejar de ser serio.
El punto decisivo llegó durante el proyecto Amoeba, un sistema operativo distribuido en el que escribir apps en C resultaba demasiado pesado para ciertas tareas. Van Rossum necesitaba algo más ágil, pero no quería renunciar a la claridad. De este modo, empezó a construir un lenguaje que heredaba parte del espíritu de ABC, aunque adaptado a un entorno más realista para los programadores de la época.
Es importante mencionar que Python no nació como un proyecto cerrado, sino como una herramienta hecha por alguien que quería programar mejor. Esa es la clave de la frase sobre preferir código antes que artículos, ya que Van Rossum tenía una vocación aplicada: probar, ajustar, compartir y mejorar.
“Durante el proyecto Amoeba me di cuenta de que si tuviéramos que escribir todas las aplicaciones necesarias en el lenguaje de programación C, sería muy laborioso. Por lo tanto, empecé a preguntarme si podría escribir una versión mejorada de ABC”.
Usenet hizo que Python encontrara una enorme comunidad

A diferencia de ABC, Python pudo circular por Usenet, donde el código fuente llegaba a usuarios de otros países sin depender de canales lentos. Esa difusión temprana permitió que más gente lo probara, lo comentara y lo adoptara.
Con los años, Van Rossum siguió ligado al lenguaje desde distintos lugares, incluidos CNRI, Google y Dropbox. En 2019, el CWI anunció que le concedería la Dijkstra Fellowship, un reconocimiento a una trayectoria marcada por hacer herramientas que otros puedan usar de verdad.
“Espero que la nueva generación de programadores tomen tantas decisiones diferentes como sea posible. Al fin y al cabo, no todo el mundo puede ganarse la vida como desarrollador de lenguajes de programación o como experto en IA. Cualquiera que se esfuerce lo suficiente puede encontrar un trabajo interesante en todo tipo de áreas, siempre y cuando tenga el talento necesario, por supuesto”.
No hay duda de que Python cambió la programación porque entendió algo muy humano: si una herramienta es clara, útil y fácil de compartir, puede llegar mucho más lejos que una buena teoría encerrada en un papel.
