Hazaña de la ingeniería: consiguen mover un puente de 1.400 toneladas más de 100 metros por la carretera sin usar una sola grúa

ÖBB ha ejecutado uno de los movimientos más complejos de los últimos años al utilizar plataformas autopropulsadas de alta precisión sin comprometer la seguridad de las personas.
La compañía ferroviaria austriaca ÖBB completó en Innsbruck el traslado del nuevo puente Rauchmühle, una estructura de 1.400 toneladas que fue desplazada a través de la carretera sin usar grúas.
Cabe señalar que la operación sustituyó el izado vertical tradicional por una técnica de transporte horizontal de alta precisión para minimizar riesgos en una zona densamente poblada.
Transporte sobre 112 ruedas independientes
Para mover la estructura de hormigón, los ingenieros descartaron las grúas de gran tonelaje y optaron por transportadores modulares autopropulsados, conocidos técnicamente como SPMT.
Estas plataformas son vehículos industriales de carga extrema que operan a ras de suelo. Aun así, la maniobra requirió levantar primero el puente más de cinco metros mediante gatos hidráulicos para colocarlo sobre un sistema compuesto por 12 unidades, 56 ejes y un total de 112 ruedas.
El convoy avanzó a una velocidad de entre 1 y 2 km/h, lo que permitió a los técnicos recorrer los casi 100 metros de trayecto y ejecutar una rotación de 90 grados.
Es importante mencionar que esta capacidad de maniobra resultó fundamental para encajar una pieza prefabricada de estas dimensiones en su ubicación final sobre la calle con total exactitud.

Sustitución por desgaste y mejora acústica
La obra responde al deterioro de la infraestructura anterior, ya que el antiguo puente metálico había superado los 60 años de servicio, soportando el severo clima alpino y el paso diario de unos 270 trenes.
Es por esta razón que el material había llegado al límite de su vida útil debido a la fatiga estructural. Por ello, el cambio al hormigón garantiza mayor longevidad y aporta beneficios al entorno.
Los expertos afirman que la nueva estructura amortigua las vibraciones y reduce la contaminación acústica, lo que mejora el confort de los pasajeros y disminuye las molestias sonoras a los residentes de la zona.
La estrategia de construcción responde a la necesidad de mantener la ciudad operativa. Y es que al prefabricar el puente en un terreno adyacente en lugar de construirlo in situ, se redujo el tiempo de corte de la vía ferroviaria.
Además, el uso de plataformas de ruedas ofrece una ventaja de seguridad innegable: al mantener el centro de gravedad bajo y eliminar las cargas suspendidas típicas de las grúas, se anula el riesgo de oscilación o colapso mientras se maniobra entre edificios.
Ahora, el equipo trabaja en los acabados finales, instalando rodamientos, así como sistemas ferroviarios para restablecer el servicio a finales de este mes.
Esta operación demuestra cómo la ingeniería civil moderna prioriza métodos que, aunque complejos, reducen el impacto en la infraestructura urbana existente y garantizan una renovación segura de las arterias de transporte.

