¿Mantener la calefacción encendida o apagarla? Un nuevo estudio zanja la eterna polémica

Mucha gente en redes sociales sigue manteniendo vivo el mito de que cuesta más dinero encender los radiadores que dejarlos activos a lo largo de toda la noche.
Cada invierno, cuando el frío es más intenso que nunca, suele llevarse a cabo el mismo debate: ¿es mejor mantener la calefacción encendida o apagarla? Por ejemplo, cuando no se está en casa o durante la noche. Responder a la pregunta resulta complicado, pero más que nada por una razón: todo el mundo dice una cosa diferente, y además cree estar irremediablemente en lo cierto.
Hoy en día el debate, además, se ha vuelto más caliente que nunca (nunca mejor dicho) en gran medida a consecuencia de las redes sociales. Es fácil encontrarse con diferentes youtubers, tiktokers y demás ofreciendo sus consejos al respecto. ¿Pero qué dicen los auténticos expertos? Un nuevo estudio al respecto pretende dejar el tema zanjado de una vez por todas.
¿Dejar la calefacción encendida o apagarla? He ahí el dilema
Para responder a la pregunta, lo mejor de todo es acudir a los expertos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). Según estos, no existe ninguna razón que justifique dejar la calefacción encendida toda la noche. La idea de que haciéndolo al final se ahorra energía y dinero carece de fundamentos: al final se consumirá más y eso se notará en la factura los meses de invierno.
Lo explicó perfectamente el ingeniero Jorge Morales de Labra en declaraciones a la cadena COPE. "Mantener la calefacción encendida simplemente no reduce el consumo total", explico tajantemente el especialista. "Cuando el sistema está funcionando, consume energía para compensar las pérdidas de calor del exterior, en especial si el aislamiento de la casa no es el adecuado".
Se trata simplemente de una cuestión climática, por así decirlo. Cuanto más pronunciada es la diferencia de temperatura que existe entre el interior y el exterior, más rápido se pierde calor. O lo que es lo mismo pero dicho de manera más sencilla: mantener una casa caliente todo el tiempo significa cubrir todo el tiempo esas pérdidas, con el gasto en calefacción que eso conlleva.
Así pues, la respuesta de los expertos, atendiendo a su último estudio, está clara: lo mejor es apagar la calefacción por la noche, y no volver a encenderla hasta la mañana, una vez se ha ventilado adecuadamente la vivienda. Y lo mismo si sales de casa. A poco larga que sea la ausencia, el tiempo que vas a estar fuera, no merece la pena dejar los radiadores funcionando.
El viejo mito de "consumo extra al encenderla"
¿Y qué hay entonces del viejo mito que dice que al encender la calefacción se consume más, y que por lo tanto compensa mayormente mantenerla encendida, incluso por la noche? Pues que como la gran mayoría de los mitos tiene algo de razón, pero no mucha.
Varios organismos similares, como el Energy Saving Trust en Gran Bretaña, han desmentido esta creencia. Es verdad que hay un esfuerzo inicial extra cuando la calefacción se vuelve a encender, pero es muy pequeño en comparación con el gasto que supone mantenerla encendida. Así que no, no compensa.
