Ni Kömmerling ni Climalit, experto ferretero sentencia sobre el aislamiento de ventanas: "Da igual, si no pones esto, seguirá entrando frío"

Para hacer tu casa más eficiente, pasar menos frío y pagar menos en la factura de la calefacción, basta con comprar e instalar este material en todas tus ventanas.
Si has invertido una pequeña fortuna en comprar ventanas de triple acristalamiento y perfilería de alta gama para aislar tu vivienda, pero la corriente de aire sigue filtrándose, puede ser un gran problema.
No te han estafado con la instalación, pero has pasado por alto una abertura estructural en tu fachada. Tienes un hueco en la pared, justo encima de la ventana, tapado únicamente por una fina lámina de plástico o madera.
De este modo, el aire frío se mete por el cajón de la persiana. El experto ferretero Toño Escrig es tajante al respecto, y afirma que da igual la marca de tu ventana; si ignoras este elemento, el frío entrará hasta el fondo de tu salón.
Cabe señalar que este fenómeno se conoce técnicamente como puente térmico, donde el tambor de la persiana comunica directamente el exterior con el interior de tu vivienda.
Es importante mencionar que en la gran mayoría de construcciones en España, este espacio carece de aislamiento real.
El aire frío se filtra por el pasacintas, las juntas de la tapa de registro o incluso a través de la propia estructura del cajón, anulando la eficiencia térmica del vidrio que has instalado debajo.
La solución de los 15 minutos gracias al aislamiento térmico
Solucionarlo no requiere llamar a un albañil ni hacer obra. Necesitas una lámina de aislamiento térmico reflexivo y autoadhesivo, habitualmente de poliestireno o multicapa, disponible en cualquier ferretería especializada.
Primero, retira la tapa del cajón, ya sea desatornillando o soltando los clips de presión. Una vez abierto, la limpieza es fundamental; elimina todo el polvo y la suciedad acumulada para que el adhesivo agarre con fuerza sobre la superficie.
Mide el interior del hueco y corta la lámina con unas tijeras. Pégala con cuidado en la cara interna de la tapa y, si el espacio lo permite, en la curva superior e inferior del cajón, cubriendo la mayor superficie posible sin tocar el eje.
El punto crítico es que antes de cerrar, sube y baja la persiana varias veces, ya que debes asegurarte de que el nuevo material no roza ni bloquea el mecanismo de enrollado. Si el movimiento es fluido, vuelve a colocar la tapa.
Ventajas para tu bolsillo
Este truco ofrece ventajas inmediatas que van más allá de frenar el viento. Al añadir material absorbente al hueco, reduces drásticamente el ruido del tráfico exterior que se filtraba por esa vía, mejorando la acústica de la habitación.
A nivel económico, tu sistema de calefacción dejará de trabajar a marchas forzadas para compensar la pérdida de temperatura, lo que reduce la factura energética a final de mes.
Además, proteges la salud estructural de la pared; al igualar las temperaturas interior y exterior en esa zona, evitas la condensación por choque térmico y la aparición de moho alrededor del cajón.
Pequeñas obras como esta suelen tener un impacto mayor en el confort térmico que muchas reformas costosas. Aislar el cajón de la persiana es el paso final imprescindible para cerrar el círculo de la eficiencia energética en tu hogar.
