El problema de matemáticas de primaria que ha desconcertado a muchos: "No entiendo el enunciado"

Problema de matemáticas
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Resulta imposible no por su dificultad, sino por estar mal planteado. Este caso reabre el debate sobre la forma en que algunos sistemas educativos plantean ejercicios matemáticos.

Un problema de matemáticas dirigido a alumnos de primaria ha generado desconcierto por un motivo muy simple: su enunciado no permite interpretar con claridad qué debe hacerse en cada paso.

El ejercicio plantea una secuencia del 3 al 89 y un proceso de sustitución de números por su suma menos dos, pero sin explicar con precisión cómo deben elegirse los valores, cuántas veces se repite la operación ni qué se considera resultado final.

La falta de especificación convierte un cálculo aparentemente simple en un problema abierto a varias interpretaciones, lo que ha provocado críticas hacia la manera en que se formulan este tipo de actividades.

Un problema matemático de primaria que plantea muchas dudas

El planteamiento parece propio de actividades diseñadas para entrenar razonamiento mediante transformaciones numéricas. Se muestra una secuencia inicial, dos alumnos que actúan por turnos y un mecanismo fijo de sustitución.

Cabe señalar que el propósito debería ser observar patrones, seguir una lógica y llegar a un número final; sin embargo, el enunciado no define la mecánica básica. No deja claro qué significa "al azar", desde dónde se toman los números, ni si el proceso debe reducir la lista hasta dejar un único valor.

Esa falta de precisión es suficiente para que un planteamiento matemático supuestamente sencillo pierda su sentido matemático. Y es que la confusión no surge de la operación "suma menos dos", que es insignificante para un alumno de primaria, sino de la estructura del texto.

Cuando un problema escolar ofrece varias interpretaciones posibles, el error no está en el estudiante, sino en quien lo formula. No debemos olvidar que las matemáticas exigen reglas explícitas, no intuiciones.

Si intentas resolver el ejercicio tal cual está redactado, enseguida compruebas que el resultado final cambia según la interpretación. Si decides que el proceso termina cuando solo queda un número, puedes calcular la suma inicial de la secuencia y restarle dos tantas veces como sustituciones realices.

Eso te daría un valor final concreto, pero solo si aceptas reglas que no aparecen escritas. Si interpretas que cada turno es completamente libre y que los estudiantes pueden elegir cualquier par en cualquier momento sin objetivo claramente definido, el ejercicio deja de tener un único desenlace.

La cifra final dependerá de qué números selecciones y esa posibilidad invalida la idea de que exista una "solución correcta", porque el propio enunciado no acota el procedimiento. Este es el problema:

En una pizarra, Adina escribió 3 + 4 + 5 + 6 + … + 89. Tudor elige dos números al azar, los borra y escribe un número igual a la suma de esos dos números menos 2. Adina elige otros dos números, los borra y escribe la suma de ellos menos 2. ¿Qué número será el último que quedará en la pizarra?

La confusión surge porque el enunciado no especifica reglas fundamentales del proceso: no aclara si se deben seguir tomando pares hasta que quede un solo número, no define con precisión qué significa al azar, no indica de dónde se eligen exactamente los números, ni si el orden de las elecciones altera el resultado.

Esta falta de detalles hace que el problema admita múltiples interpretaciones posibles y, por tanto, no tenga una solución única siguiendo estrictamente el texto original.

Los intentos de obtener una respuesta única han obligado a añadir suposiciones. Quienes han tratado de solucionar el problema, han asumido que se repite el proceso hasta que la lista queda reducida a un solo número.

Bajo esa hipótesis, la suma inicial se puede calcular con una fórmula conocida y el resultado final se obtiene restando dos por cada sustitución realizada. Pero esto no aparece en ninguna parte del enunciado.

Otros enfoques muestran que, si sigues estrictamente lo escrito, el ejercicio permite resultados distintos según la elección de los números, lo que demuestra que el planteamiento está incompleto.

Lo que debería ser un reto de razonamiento se convierte en un ejercicio imposible de validar de forma estricta. No por su dificultad, sino porque las reglas no están definidas.

En matemáticas, cada palabra importa, por lo que una instrucción mal formulada puede alterar por completo el sentido. La falta de precisión no solo confunde a los alumnos; también dificulta el trabajo de los profesores.

El ejercicio se publicó en Reddit a estudiantes interesados en desafíos matemáticos, pero eso no justifica un enunciado pobremente definido. Plantear problemas exigentes es positivo; plantearlos sin claridad no lo es.

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