Robert Sapolsky, neurocientífico de la Universidad de Stanford: "Dedicar 20 minutos diarios a la autorregulación es más eficaz que compensar con horas de descanso el sábado o el domingo"

Robert Sapolsky habla sobre el estrés
Robert Sapolsky habla sobre el estrésMontaje/Freepik
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Cuidado con no dormir lo suficiente! A pesar de ser joven, el neurocientífico Sapolsky afirma que los daños a largo plazo son realmente graves para la salud general.

El estrés crónico, la salud mental, el cortisol y la longevidad se han convertido en algunos de los temas más estudiados de la actualidad. No solo por tendencia, sino porque es una de las preocupaciones más grandes de los humanos. 

Especialmente, se debe a que en la gran mayoría de personas que padecen estos problemas, afirman que el origen proviene del trabajo o situaciones de alta presión psicológica.

La tensión diaria hace que el cerebro se mantenga en constante alerta para anticipar las amenazas. Por esto, el  profesor e investigador de la Universidad de Stanford, Robert Sapolsky, ha estudiado a detalle el fenómeno para conseguir métodos efectivos para disminuir el estrés y mejorar el bienestar emocional. 

Su trabajo explica por qué el organismo humano puede permanecer durante años en un estado de alerta que originalmente estaba pensado para durar apenas segundos. No lo crees ahora, pero podrías ser uno de los afectados y por eso la siguiente información es crucial que la tengas en cuenta.

La gran diferencia entre una cebra y un ser humano frente al estrés

Estrés de trabajo
Estrés de trabajoFreepik

Mientras una cebra activa su respuesta biológica de supervivencia cuando un depredador la persigue y vuelve a la normalidad poco después de escapar, los seres humanos pueden desencadenar exactamente la misma cascada hormonal sin que exista un peligro real delante de ellos, según explica Robert Sapolsky en el informe oficial.

¿Qué quiere decir esto? Que el organismo solo necesita unos segundos para desmoronarse. Todo comienza cuando se piensa repetidamente en un problema personal, como una deuda, una discusión, un inconveniente en el trabajo o imaginar escenarios hipotéticos negativos. 

Cuando se suman estas variables, el sistema nervioso reacciona como si la amenaza estuviera ocurriendo en ese momento, generando así una tensión.

Lo más preocupante es que, al suceder esto durante meses, no se puede evolucionar mentalmente en cuanto a los mecanismos biológicos de emergencia.

Cuando esto ocurre, el cortisol y otras hormonas relacionadas con el estrés dejan de ser herramientas útiles para afrontar una situación puntual y comienzan a generar desgaste exponencial.

En su obra "Why Zebras Don't Get Ulcers", Sapolsky explica cómo la activación prolongada de la respuesta al estrés puede influir en distintos procesos fisiológicos y aumentar la vulnerabilidad frente a numerosas enfermedades.

Desde esta perspectiva, el estrés crónico no surge únicamente por la cantidad de trabajo o responsabilidades. De ahí que advierta que muchas personas viven reaccionando a "leones imaginarios", amenazas que todavía no existen o que quizá nunca llegarán a materializarse.

Los hábitos cotidianos que disparan el cortisol y cómo corregirlos

Mal habito al trabajar
Mal habito al trabajarFreepik

A partir de décadas de investigación sobre fisiología del estrés y comportamiento, Sapolsky identifica una serie de conductas que alimentan la sobrecarga biológica diaria.

Entre ellas se encuentran darle vueltas constantemente a conversaciones del pasado, anticipar desenlaces catastróficos, consumir noticias negativas, exponerse a contenidos violentos y obsesionarse con controlar situaciones.

Cada uno de estos comportamientos puede mantener activo el sistema de alerta, incluso cuando no existe una amenaza inmediata. Al mismo tiempo, se suman otros factores actuales que influyen en millones de personas, como falta de tiempo, pensar en el envejecimiento, consumir redes sociales con sistemas de recompensa inmediato y estar rodeado de personas no agradables.

El neurocientífico sostiene que intentar compensar una semana de saturación descansando únicamente el sábado o el domingo no suele ser la estrategia más efectiva.

En cambio, defiende la incorporación de pequeñas pausas diarias destinadas a la autorregulación emocional. En sus palabras, "dedicar 20 minutos diarios a la autorregulación es más eficaz que compensar con horas de descanso el sábado o el domingo".

Además, aclara que no existe una técnica universal, solo intentar disminuir el estrés como mejor le funcione a cada quien, usando distintos métodos como meditación, escuchar música, irse de viaje o cosas por el estilo.

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