Google Maps no solo te guía, también podría estar manipulando tu forma de pensar

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Quizás Google Maps, junto con otras aplicaciones, te esté lavando el cerebro. No solo eso, podrían estar haciéndote cambiar tu forma de pensar.

La aplicación de navegación Google Maps forma parte de nuestras vidas, no solo la utilizamos para llegar a nuestro destino, sino también para buscar restaurantes, hoteles, incluso para dejar nuestras reseñas y más.

Pero también a través de Google Maps, podemos conocer lo que nos rodea, podemos curiosear otras partes del mundo, y sobre todo conocer el nombre de ciertas localizaciones como aquel río que pasa exactamente por la ciudad que queremos visitar.

Pero con el reciente cambio que hizo Google Maps, un cambio político, de variar el nombre del Golfo de México a Golfo de América, ha generado bastante debate entre la comunidad de usuarios.

De hecho, en una reciente investigación, argumentan que este tipo de cambios, que parecen inofensivos, están rodeados de una cierta manipulación cognitiva.

Para ello hay que poner sobre la mesa el concepto llamado cognición extendida que señala que nuestras herramientas, sobre todo las digitales, se convierten en parte de nuestra vida y por lo tanto, también en nuestra forma de pensar.

Es decir, que este tipo de aplicaciones reemplazan funciones mentales clave como la memoria o el raciocinio.

Es algo que estás viendo con el avance de las herramientas en inteligencia artificial, dado que están empezando a sustituir ciertas habilidades de pensamiento crítico que antes utilizaba el ser humano y que ahora lo dejan de lado al utilizar este tipo de herramientas.

Así que en lo que respecta a Google Maps, los investigadores argumentan que está empezando a formar parte de nuestro proceso de pensamiento, y que estos cambios que parecen sutiles e inocentes, al final puede acabar aceptándose de forma natural en nuestro pensamiento.

Y claro, cuando Google Maps, esa aplicación que tanto te ha ayudado y acompañado, empieza a mostrarte Golfo de América, el usuario de forma inconsciente, lo acaba aceptando, y eso no es persuasión, si no es algo que se llama influencia pasiva. Es básicamente cuando la tecnología y la manipulación empiezan a difuminarse, comentan.

Así que la investigación sostiene, que estos cambios son básicamente una coerción disfrazada de conveniencia.

Así que el usuario no debe perder jamás ni ese pensamiento crítico ni tampoco aceptar una realidad, que quizás no lo sea tanto, simplemente porque venga representada en una aplicación.

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