¿Hace calor y tienes el aire acondicionado siempre encendido? Trucos de los expertos para que la factura de la luz no se dispare sin pasar calor

Un hombre regulando la temperatura del aire acondicionado
Un hombre regulando la temperatura del aire acondicionadoMontaje

Te contamos los 10 trucos para reducir hasta un 49% la factura del aire acondicionado este verano: temperatura correcta, modo eco, filtros limpios y la tarifa adecuada.

Mantener la casa fresca durante una ola de calor no tiene por qué traducirse en una factura eléctrica desorbitada. La clave está en usar mejor el aire acondicionado, elegir bien sus ajustes y evitar que el aparato trabaje más de lo necesario.

Y es que cuando el calor entra en casa, cuesta sacarlo, ya que las paredes acumulan temperatura, las habitaciones se cargan durante el día y llega un momento en el que abrir una ventana apenas sirve para mover aire caliente.

En este escenario, muchas personas hacen lo más lógico, que es encender el aire acondicionado y dejarlo funcionando durante horas para refrescar un poco la habitación.

Aunque el alivio se nota rápido, la factura también. Cuanto más tiempo trabaja el aparato, más electricidad consume, y si además se utiliza mal, el gasto puede crecer sin que la casa esté realmente más cómoda.

Por eso, los expertos insisten en que no se trata de pasar calor ni de apagar el equipo a la fuerza, sino de usarlo con más estrategia.

Según los datos recogidos a partir de un análisis de Ilgazzettino, un aire acondicionado split de clase A+ utilizado ocho horas al día durante los tres meses de verano puede suponer unos 146 euros de gasto eléctrico.

El problema es que esa cifra puede aumentar mucho si el aparato no es eficiente, si se programa a temperaturas demasiado bajas o si la vivienda deja entrar calor durante todo el día.

Diez trucos de los expertos para gastar menos sin pasar calor

Calor en verano
Calor en veranoFreepik

1. Fijarse en la etiqueta energética antes de comprar: En un aire acondicionado, elegir una clase eficiente es clave porque el equipo puede estar muchas horas encendido durante el verano. Los modelos A++, A+++ o equivalentes más recientes consumen menos para enfriar el mismo espacio, por lo que la diferencia se nota cuando el uso es diario.

2. Apostar por un equipo con tecnología inverter: Su sistema regula el esfuerzo del compresor según la temperatura de la habitación y la temperatura elegida por el usuario. Esto evita los arranques bruscos y las paradas constantes de los modelos más tradicionales, que suelen consumir más electricidad.

3. Usar algo más que el modo frío: El modo deshumidificación baja la sensación de bochorno porque elimina parte de la humedad del ambiente, así que la habitación puede resultar más cómoda sin bajar tanto la temperatura. El modo noche ajusta el funcionamiento durante las horas de sueño, cuando el cuerpo necesita menos frío.

4. Programar el encendido y el apagado: En lugar de dejarlo encendido toda la tarde por costumbre, se puede programar para que enfríe la estancia antes de llegar a casa o para que se apague de madrugada. Así se evita que el equipo siga consumiendo electricidad cuando la habitación ya está a una temperatura agradable o cuando no hay nadie aprovechando ese frío.

5. No bajar la temperatura más de la cuenta: Poner el aire acondicionado a 18 grados no enfría mejor la casa, pero sí obliga al equipo a trabajar mucho más. Los expertos suelen recomendar una temperatura entre 24 y 26 grados, suficiente para estar cómodo sin exigir un esfuerzo excesivo al equipo.

6. Limpiar filtros y ventiladores con regularidad: Los filtros acumulan polvo, pelusas y partículas, lo que reduce el rendimiento y puede empeorar la calidad del aire. Limpiarlos de forma periódica es una tarea sencilla que ayuda a que el equipo funcione mejor. Además, una revisión profesional cada cierto tiempo permite detectar pérdidas, fallos o piezas desgastadas antes de que el consumo aumente.

7. Cerrar puertas, ventanas, cortinas y persianas en las horas de más calor: Durante las horas centrales del día conviene cerrar las ventanas, bajar persianas y utilizar cortinas para bloquear la entrada directa del sol. También es importante mantener cerrada la puerta de la habitación que se quiere enfriar. Cuando afuera refresca, especialmente por la mañana o al anochecer, sí merece la pena ventilar.

8. Usar plantas como barrera natural contra el calor: Las plantas de hojas grandes colocadas en balcones, terrazas o cerca de las ventanas pueden ayudar a reducir parte del calor que llega al interior. No sustituyen al aire acondicionado, pero crean sombra, suavizan la temperatura alrededor de la fachada y contribuyen a generar un pequeño entorno más fresco.

9. Cuidar dónde y cómo está instalado el equipo: Las tuberías exteriores del circuito de refrigeración deben estar bien aisladas para evitar pérdidas de energía. Dentro de casa, la unidad interior no debería colocarse junto a fuentes de calor como hornos, lámparas potentes o televisores, porque el aparato puede interpretar que la habitación está más caliente de lo que realmente está y trabajar más de lo necesario.

10. Revisar la tarifa eléctrica: Aunque el aire acondicionado se utilice bien, el precio final depende también de la tarifa contratada. Comparar ofertas, revisar el coste del kilovatio hora y comprobar si existe una opción más adecuada puede marcar una diferencia importante durante los meses de mayor consumo.

Cabe señalar que el aire acondicionado se ha convertido en un aliado imprescindible cuando las temperaturas suben de verdad, pero tenerlo encendido durante horas no significa resignarse a una factura imposible de pagar.

Usar un equipo eficiente, aprovechar sus funciones, programarlo con sentido y reducir la entrada de calor permite mantener una vivienda más fresca sin derrochar electricidad.

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