Científicos comparten el aterrador motivo por el que a los astronautas no se les permite ser "padres espaciales"

Ahora que las misiones espaciales de larga duración parecen estar en el horizonte, ¿podría realmente pensarse en que los astronautas tuvieran descendencia?
¿Sería posible ser padres en el espacio? A priori, se trata de una idea que los científicos solo han plasmado en obras de ciencia ficción. Y la verdad es que tampoco en demasiadas. Sin embargo, de un tiempo a esta parte los planes de llevar a cabo misiones espaciales, algunas de ellas de muy larga duración, han vuelto el tema de más actualidad que nunca.
De hecho, diferentes plataformas han visto cómo usuarios se preguntaban si algo así sería concebible en un corto o medio plazo, que es cuando se supone que Elon Musk quiere llevar Starship a Marte y la Luna volverá a tener importancia como destino. Ahora han sido los propios especialistas quienes han intentado zanjar el tema de manera contundente.
¿Es posible ser "padres espaciales"? Esto dicen los científicos
La respuesta, como señalan medios internacionales, no puede ser más clara y contundente: rotundamente no. ¿Y por qué? Pues lo cierto es que después de crear un análisis con expertos en medicina reproductiva, salud aeroespacial y demás científicos de primer orden, la respuesta es bastante honesta por su parte: porque no existen los conocimientos necesarios para ello.
Dicho de otra forma, los astronautas no pueden ser "padres espaciales" por los resultados que durante décadas se han hecho de los efectos del espacio en el cuerpo humano. No se trata de ninguna prohibición caprichosa, para entendernos. Y no parece que en el futuro próximo eso vaya a cambiar.
El ser humano no está hecho para crear vida en el espacio

El espacio exterior es, desde el punto de vista biológico, un lugar lo que se dice extremo. Fuera de la protección de la atmósfera terrestre y del campo magnético del planeta, los seres humanos quedan expuestos a niveles elevados de radiación cósmica. Este tipo de radiación puede dañar el ADN, alterar la división celular y aumentar el riesgo de malformaciones.
Esto, aplicado a las primeras fases del desarrollo embrionario, sería un auténtico desastre, cómo no. Si ya de por sí en la Tierra el embarazo puede ser un asunto complicado (no siempre, pero sí con frecuencia), en el espacio todo sería absurdamente difícil, tan alejados como los seres humanos estaríamos de las condiciones óptimas para reproducirnos.
Eso por no hablar de una cuestión más obvia, pero no por ello menos importante: la microgravedad. La ausencia casi total de gravedad altera numerosos sistemas del cuerpo humano: desde la distribución de los fluidos hasta la densidad ósea, el sistema cardiovascular o el equilibrio hormonal. Algo que ha llegado influir a los propios astronautas en muchos sentidos.
Ciertamente, alguien adulto y supuestamente entrenado para sobrellevar este cambio de entorno puede resistir esos cambios (a veces mejor, a veces peor, pero puede), pero un feto humano difícilmente sería capaz. En resumidas cuentas, lo que sucede es que los riesgos son demasiado altos… al menos por el momento, con la tecnología actual. Así que la prohibición es clara: ni pensarlo.
