Los científicos podrían haber calculado mal cuántos humanos hay en la Tierra y esto es un grave problema

Humanos en la Tierra
Humanos en la TierraFreepik

La población mundial podría ser significativamente mayor a los 8.000 millones actuales debido a un error que afectaría a la distribución global de recursos y ayuda humanitaria.

Las cifras oficiales sitúan la población mundial en 8.200 millones de personas, aproximadamente, pero esta cantidad podría quedarse corta por mucho.

Y es que un estudio reciente publicado en Nature Communications revela que los censos internacionales cuentan mal a quienes viven lejos de las ciudades.

La investigación, dirigida por la Universidad Aalto de Finlandia, demuestra que los datos actuales no reflejan lo que ocurre en zonas remotas, donde hay errores enormes en el recuento de habitantes.

Esto afecta directamente a cómo se reparten recursos, ayuda humanitaria y se diseñan políticas públicas en todo el planeta.

Diferencias de hasta el 80% entre el censo y la realidad de habitantes

Para llegar a esta conclusión, Josias Láng-Ritter, investigador de la Universidad Aalto y autor principal del estudio, utilizó un enfoque basado en proyectos de infraestructuras críticas en lugar de censos tradicionales.

La investigación analizó los datos de 300 proyectos de presas rurales en 35 países realizados entre 1975 y 2010.

Este registro se considera altamente fiable porque, al inundar terrenos para crear embalses, las empresas están legalmente obligadas a realizar un recuento exacto, persona a persona, para gestionar las indemnizaciones por reubicación.

Al comparar estos registros locales con modelos globales como WorldPop o LandScan, el equipo detectó que la población real en estas zonas era entre un 53% y un 84% superior a lo que reflejaban los datos internacionales.

Esta brecha demuestra que los algoritmos utilizados para estimar la población fallan sistemáticamente cuando la densidad humana es baja o la geografía es de difícil acceso.

Menos recursos para las zonas remotas

Cabe señalar que la falta de un recuento preciso en las zonas rurales no es solo un problema, sino una barrera para la gestión de recursos. En muchas regiones en desarrollo, la dificultad de acceso a asentamientos dispersos impide que los censos nacionales recaben datos reales.

Este vacío informativo genera un fallo sistémico, puesto que si se desconoce cuántas personas viven en un territorio, es imposible asignar médicos, escuelas o ayuda humanitaria de forma equitativa.

El estudio subraya que las comunidades rurales están siendo penalizadas por este error. Y es que al no figurar en los datos oficiales, quedan automáticamente excluidas de los presupuestos públicos y de los planes de desarrollo.

La investigación demuestra que el recuento de población sobre el terreno es la única forma de corregir una estadística que, hasta ahora, ha favorecido exclusivamente a los núcleos urbanos con mejor infraestructura.

Cabe señalar que los resultados han generado un debate inmediato entre la comunidad científica debido a la magnitud de la discrepancia.

Expertos como Stuart Gietel-Basten, de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong, se muestran escépticos ante la posibilidad de que falten miles de millones de personas en el cómputo global.

El argumento en contra es que un error de tal calibre invalidaría miles de conjuntos de datos y estudios previos sobre cambio climático, seguridad alimentaria y consumo de energía.

A pesar del escepticismo, la investigación de Láng-Ritter pone de manifiesto la necesidad de auditar los métodos de conteo actuales. En un planeta con recursos limitados, saber exactamente cuántas personas lo habitan es una urgencia vital para la planificación del futuro.

La combinación de imágenes satelitales con el rigor de los datos locales es el único camino para obtener un mapa demográfico que no ignore a la población rural y así saber cuantas personas hay en el mundo realmente.

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