Neurocientíficos revelan el enorme coste cognitivo de usar ChatGPT: "En unos años, las consecuencias serán irreversibles"

Herramientas de IA como las de OpenAI tendrían un impacto negativo en el rendimiento del cerebro. Y lo que es peor aún, luego sería muy complicado volver atrás.
ChatGPT podría tener un coste cognitivo para todos aquellos que emplean la inteligencia artificial de forma cotidiana. Eso al menos en lo que dice un nuevo estudio en el que neurocientíticos han profundizado sobre el tema. Este asegura que se trata de un problema indetectable en un primer momento, pero que sin duda se irá mostrando con el paso del tiempo.
En realidad, no es la primera vez que se escucha algo así. Algunos expertos ya intuían algo parecido e incluso llegaron a advertir que la IA nos volvería a todos más estúpidos, con menos capacidades para resolver problemas. Solo que ahora han sido científicos quienes de alguna manera lo han ratificado, haciendo que salten todas las alarmas. ¿Pero qué es lo que dicen exactamente?
ChatGPT no es gratis: tiene un coste cognitivo

Lo que dice el estudio en cuestión sobre las consecuencias de usar herramientas como ChatGPT es claro: aunque no se note al principio, el uso prolongado de la IA va debilitando las facultades cognitivas de la gente. O dicho de una manera más sencilla: tiene un impacto en el cerebro de los usuarios. ¿Lo peor de todo? Que nadie se está dando cuenta de ello por ahora.
Para realizar una analogía que explique el peligro que se corre, los expertos han recurrido a un ejemplo un tanto curioso. Lo que ellos llaman "el efecto de la rana hervida" ¿Qué quiere decir esto? Si metes a una rana en agua hirviendo, esta salta inmediatamente. Si vas calentando el agua poco a poco, no se dará cuenta hasta que sea demasiado tarde y ya esté escaldada.
De alguna forma, dicen los especialistas, nos estamos volviendo dependientes de la inteligencia artificial. Y por si esto fuera poco, hay otra amenaza: la IA mejora el rendimiento inmediato. Si trabajas con ella, sentirás que todo va más rápido, o que incluso cometes menos errores. Sobre todo si se trata de un trabajo en el que la creatividad brille por su ausencia.
Pero casi como si se tratara de un hechizo, esto tiene un coste: empeora la capacidad de pensar por uno mismo. Así de contundentes se han mostrado los responsables del estudio, que dicen lo siguiente: "Si el uso continuado de la IA erosiona la motivación y la perseverancia que impulsan el aprendizaje, estos efectos se acumularán con el paso del tiempo. En unos años, será difícil revertirlos".
Un ejemplo vale más que mil palabras
Aunque la teoría suene inquietante, la práctica de herramientas de IA como ChatGPT es lo que realmente ha impactado a los expertos. Estos pusieron a dos grupos de personas a resolver problemas matemáticos. El primero de ellos con IA, el segundo sin ella. Por supuesto, los que usaban inteligencia artificial destacaron sobre los segundos al principio. Pero luego quitaron a todos la IA.
¿Y qué pasó entonces? Pues que aquellos que la habían empleado rindieron peor, se frustraron antes y decidieron abandonar el esfuerzo muy pronto. A nivel cognitivo, esto podría afectar a funciones del cerebro tan importantes como el aprendizaje, la memoria o la capacidad de resolver problemas. Pero eso no es lo peor: cuanto más se usara la IA, más complicado resultaría luego volver atrás.
Si a todo esto se le suma el enorme éxito que tienen ChatGPT, Claude o Gemini en la gente, es razonable entender el temor de muchos a que realmente la IA vuelva más estúpida a los usuarios. La propia ciencia parece opinar lo mismo. Si incluso los estudiantes usan la inteligencia artificial cada vez más, ¿qué tipo de sociedad puede haber de aquí a unos años si todo sigue igual?
Las consecuencias son impredecibles, pero desde luego poco prometedoras. ¿Será que, como sucede con otras cosas, cuando la gente empiece a descubrir las indeseables consecuencias de la IA ya será demasiado tarde?
