Olvídate de Neuralink: China acelera en secreto la "conexión cerebro-máquina" y deja a Silicon Valley con la boca abierta

Olvídate de Neuralink: China acelera en secreto la "conexión cerebro-máquina" y deja a Silicon Valley con la boca abierta
Recreación de una científica china.Imagen generada con IA.

Muchos especialistas hacen hincapié en las ventajas que el gigante asiático tiene para tomar la delantera a iniciativas privadas como la del millonario Elon Musk.

Neuralink es, al menos para mucha gente, sinónimo de la tecnología que explora la conexión cerebro-máquina. Como todo lo que rodea a Elon Musk, la promoción es francamente buena, incluso cuando los resultados no terminan de llegar del todo, o van más lentos de lo esperado. China, en cambio, parece progresar en secreto, pero adelantándose a Silicon Valley.

Aunque el gigante asiático también disfruta con sus demostraciones de poderío tecnológico (sus robots están por todas partes, igual que sus coches futuristas), en esta ocasión se ha dejado de fanfarria. Pero de manera silenciosa ha conseguido adelantos que parecen muy lejos de la competencia. ¿Podría decirse que China ha vuelto a tomar la delantera, una vez más?

Neuralink en peligro: el avance de China en interfaces cerebro-máquina

Mientras que Neuralink y Elon Musk van con pies de plomo en su apuesta por los interfaces cerebro-máquina, sin que quede muy claro en qué punto se encuentran ahora mismo sus experimentos, China juega en otra liga. Según varios medios, la potencia mundial ya estaría a punto de comercializar este tipo de tecnología, tanto de forma implantable como no invasiva.

De ser así, la realidad está clara: China va varios pasos por delante de compañías norteamericanas como Neuralink o Synchron. Además, no son pocos los expertos que coinciden en que esto no solo resulta posible, sino que de hecho es muy probable. Aunque China no siempre sea muy dada a compartir aquello que hace, sus científicos cuentan con ventajas evidentes.

Mientras que en Estados Unidos todo está en manos privadas, en China sucede todo lo contrario: existen políticas públicas que promueven el desarrollo de la conexión cerebro-máquina. De hecho, como es habitual allí, la financiación estatal y la privada se dan la mano, a veces sin poder saber a ciencia cierta cuándo termina una y comienza de verdad la otra.

Por si fuera poco, empresario como Elon Musk deben enfrentarse a limitaciones provocadas por las estrictas regulaciones que existen en Occidente. Lo cual, conlleva a que el avance sea lento y los experimentos siempre tengan un lógico carácter conservador. En China, la regulación es mucho más flexible y se prioriza, una vez más, los resultados: alcanzarlos, y hacerlo cuanto antes.

El avance de la infraestructura china

Los especialistas también señalan que China posee ventajas adicionales fuera del campo estrictamente neurológico. El país ha consolidado un ecosistema tecnológico que va desde la apuesta total por la inteligencia artificial a una producción avanzada de semiconductores, pasando también por la experiencia en fabricación de hardware médico.

¿Quiere decir todo esto que Elon Musk, Neuralink y Silicon Valley tengan motivos para estar preocupados? Resulta difícil decirlo porque, a pesar de las noticias que se van revelando, tampoco está del todo claro en qué punto definitivo se encuentran los progresos chinos. Como casi todo lo que tiene que ver con este país, la realidad se va mostrando con recelo e intereses.

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