Por qué miles de satélites de Starlink han comenzado a caer de su órbita más de 70.000 metros

Satélites de Starlink
Satélites de Starlink a punto de entrar en órbitaStarlink

Tras la explosión de un satélite y una colisión salvada por los pelos con un cohete chino, Starlink ha decidido cambiar de órbita.

Lo llaman Síndrome Kessler, una reacción en cadena que dejaría “inhabitables” porciones de las órbitas terrestres, por el exceso de basura espacial. Starlink apenas lleva unos años ofreciendo Internet por satélite, y ya teme que el Síndrome Kessler se haga realidad. Por eso va a descender de órbita a miles de satélites en 2026.

Hace unas semanas, un satélite chino recién lanzado pasó a solo 200 metros de uno de Starlink. Parece mucha distancia, pero en la inmensidad del espacio, eso es terriblemente cerca. SpaceX acusó a la empresa privada china de no coordinar su lanzamiento con ellos.

Hace solo unos días un satélite de Starlink explotó, liberando basura espacial a toda velocidad en todas las direcciones. El pánico a la basura incontrolada que tienen las compañías espaciales está justificado, porque podría provocar una reacción en cadena: un fragmento de un satélite impacta en otro, generando aún más basura especial.

Cambio de órbita para los satélites de Elon Musk

En la órbita terrestre ya hay más de 14.000 satélites, y más de 9.000 son de Starlink. No se va a detener aquí, porque planea lanzar más de 40.000.

La órbita baja comienza a estar saturada, así que los dos incidentes mencionados no son casualidad. Starlink parece haber pensado lo mismo, porque ha decidido dejar caer la órbita de más de 4.000 satélites nada menos que 70 kilómetros. Van a bajar de los 550 Kilómetros de altura actuales, a 480 kilómetros.

Esta complicada maniobra, que se hará de forma gradual a lo largo de 2026, tiene varios propósitos, tal como explica Michael Nicolls, vicepresidente de Starlink, en X:

“Starlink está iniciando una importante reconfiguración de su constelación satelital, enfocada en aumentar la seguridad espacial. Estamos reduciendo la altura de todos los satélites que orbitan a una distancia de 550 km a 480 km (4.400 satélites) durante 2026. La reducción de la altura se está coordinando estrechamente con otros operadores, reguladores y el USSPACECOM”.

Y continúa: “Bajar la altitud de los satélites reduce las órbitas de Starlink y aumentará la seguridad. A medida que se acerca el mínimo solar, la densidad atmosférica disminuye, lo que implica un aumento del tiempo de desintegración balística a cualquier altitud. Bajar la altitud significará una reducción de más del 80 % en el tiempo de desintegración balística durante el mínimo solar, o más de 4 años reducidos a unos pocos meses”.

Lo que Michael Nicolls quiere decir, en palabras menos técnicas, es que al bajar la órbita de la mitad de los satélites más de 70 Kilómetros, reduce las aglomeraciones, es decir, menos riesgos de colisión con otros satélites, y menos basura espacial concentrada.

Otra implicación importante es que, con una órbita más baja, menos tiempo tardan los satélites muertos en caer a la atmósfera, y desintegrarse.

El mínimo solar que menciona, significa que de aquí a 2030, la actividad solar va a disminuir. Llegará menos radiación a la atmósfera, así que se vuelve menos densa, y tarda más en desintegrar los satélites.

El ciclo de vida de los satélites de Starlink es muy corto, entre cinco y siete años. Ya ha perdido alrededor de 3.000 satélites, que tardan cuatro años en caer a la atmósfera, convertidos en basura espacial. Bajando la órbita 70 Kilómetros, este tiempo se reduce a unos meses. Con esto se reduce de forma importante la basura espacial en órbita.

Las compañías espaciales no quieren hablar de ello, pero los desechos espaciales y las órbitas congestionadas son un problema que va a ir a más, porque cada vez se lanzan más satélites. Y por la ley de la probabilidad, el riesgo de explosiones y colisiones en cadena, aumenta con cada lanzamiento.

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