En China ya usan sillas con IA que registran si un empleado está en su puesto, la postura, su respiración y ritmo cardíaco

La inteligencia artificial está fomentando el espionaje en las empresas chinas, hasta hacerlo insoportable.
Muchas compañías chinas, especialmente en el sector tecnológico, están obsesionadas con que sus empleados rindan cada segundo de su vida laboral. No tienen suficiente con la jornada 996: De nueve de la mañana a nueve de la noche, seis días a la semana. Básicamente, la esclavitud. Algunas empresas están comenzando a utilizar sillas con IA y sensores, que registran todo lo que hacen. Y eso es solo la punta del iceberg.
Según cuenta una empleada de una empresa tecnológica de Hangzhou, en el medio local SCMP, un día se sorprendió al ser preguntada por su jefe qué hacía entre las 10 y las 10:30 de la mañana. En otra ocasión le reprochó que había trabajado poco.
Pensó que le había puesto una cámara, pero no había ninguna. Sí descubrió una caja extraña en su silla de despacho. Investigando un poco, descubrió que era una silla con inteligencia artificial y sensores en el asiento. La IA registra las veces que el empleado se levanta de su sitio, la postura, para saber si es una postura de trabajo e, increiblemente, también las pulsaciones y la respiración, para saber si está concentrado.
El insoportable espionaje a los empleados
Otra trabajadora de una empresa tecnológica de Catón, se extrañó al ser avisada por su jefe de que si entraba en chats privados durante el trabajo, perdería el bonus. Descubrió que tenía una cámara apuntando a su mesa, desde el día en que renunció a un viaje de negocios porque estaba enferma.
Examinando la tarjeta de memoria, descubrió cientos de fotos de sus mensajes en el móvil, y capturas de pantalla de su ordenador.
También hay empresas que limitan el tiempo para ir al baño, y obligan a los trabajadores a identificarse con huella dactilar cada vez que lo usan, para controlar que no se pasan del tiempo asignado.
Es cierto que, seguramente, muchos empleados hacen trampas y evitan trabajar. Pero debe existir una línea de separación entre los derechos de las empresas, y el derecho a la privacidad.
La ley china es bastante permisiva con el espionaje laboral, pero tiene sus límites. Según explica el abogado laboralista Jia Baojun, permite instalar cámaras en el trabajo siempre que se informe a los empleados, y no sea un área privada, como un baño. En los ejemplos mencionados, no fueron informados. Además no pueden recopilar información no laboral, como mensajes privados o el historial de navegación.
Para muchos expertos, estos sistemas de vigilancia son contraproducentes. Generan ansiedad y depresión, reduciendo el rendimiento. Y consiguen que el empleado pierda la lealtad y el respeto por la empresa.
