El ultra gran angular en la cámara de los smartphones, ¿por qué algunos hacen fotos más distorsionadas que otros?

El ultra gran angular es un clásico en la fotografía creativa, porque su estética con bordes curvos le da un toque de elegancia a las tomas pero, ¿son todos iguales?
En la mayoría de los casos, los smartphones nos han permitido tener en nuestra mano todo lo necesario para hacer una buena fotografía. De hecho, la cámara es uno de los elementos que más se valora a la hora de comprar uno.
Ese es motivo suficiente para familiarizarse con una de las lentes más populares, el conocido como ultra gran angular, que permite hacer capturas en escenas amplias sin necesidad de retroceder o dar unos pasos hacia atrás para hacer la foto deseada.
Debido a que estas lentes están diseñadas para capturar un campo de visión más amplio de lo que el ojo humano es capaz de ver de manera natural, la toma final ofrece en ocasiones una ligera curvatura, ya que es información de los bordes que la cámara recoge para que quepa en el sensor y los comprime.
Esta distorsión depende de varios factores, como el tipo de lente que se utilice (dependiendo del tipo y de su calidad, el resultado será más o menos realista), la distancia focal (cuanto más corto sea el plano, mayor será la distorsión) y, sobre todo, el tamaño del sensor.
En este caso, sucede lo mismo con el diseño del sensor. Cuanto menos tamaño tenga, mayor será la distorsión que se ofrezca en la toma final, ya que en ese caso la marca tendrá menos margen de espacio para optimizar la imagen. Esto es lo que sucede principalmente en el caso de los terminales de gama de entrada y de gama media.
Los modelos de gama alta, en cambio, incorporan sensores ultra gran angulares con un tamaño mayor, gracias a lo cual se complementan con algoritmos de procesamiento más sofisticados, lo que lleva a unas imágenes con una mejor calidad en general, más natural y con menos ruidos.
El procesador también importa
Junto con el tamaño del sensor, se debe tener en cuenta cuál es el nivel o la capacidad del procesador del smartphone que se esté utilizando, lo que determina el procesamiento de imagen, ya que este componente integra otros que también moldean las fotografías.
Esto significa que con un chip potente podrá capturar varias fotos con diferentes exposiciones de forma ágil para unificarlas en una única fotografía, así como reconocer y calibrar mejor los tonos de cada área recogida en la toma o mejorar la iluminación en entornos más oscuros.
Al procesador le acompaña el conocido como procesador de señal de imagen o ISP, que procesa los datos que provienen del sensor de la cámara y trabaja con ellos para ofrecer el resultado final, eliminando el ruido visual, aportando nitidez y gestionando la calidad de los bordes para, nuevamente, favorecer las líneas rectas.
Ultra gran angular vs. ojo de pez: ¿cuál es la diferencia?
En muchas ocasiones se confunde un ultra gran angular con un ojo de pez y hay motivos suficienes por los que pasa esto, ya que ambos son objetivos gran angulares, pero se diferencian por la distorsión que producen (este fenómeno también se conoce como aberración en el caso del fisheye) y el tipo de ángulo de visión con el que trabajan.
Así, un objetivo ultra gran angular suele ofrecer un ángulo de visión amplio que ronda los 80 grados y 120º con distancias focales más cortas, que fluctúan entre los 17 mm y los 24 mm.
El ojo de pez, por su parte, es más exagerado, ya que apuesta por rangos que superan los 180º y alcanzan hasta los 200º. Gracias a esto, se crean imágenes dentro de una especie de círculo, con distancias focales muy cortas (entre 8 mm y 16 mm) para la fotografía full frame.
No obstante, más allá de cuestiones meramente técnicas, la característica que determina que un ultra gran angular no es un ojo de pez es la corrección de perspectiva, una funcionalidad que busca ofrecer una representación más realista de lo que se está viendo acotado en un solo ángulo de visión.
Esto significa que el gran angular vela por mantener las líneas rectas lo más rectas posibles (por ejemplo, la forma de una barandilla o las rayas de pintura en el asfalto), gracias a lo cual se convierte en un muy buen aliado para tomar fotografías de edificios y paisajes.
Por su parte, el ojo de pez, que puede ser diagonal o completamente circular y, por tanto añadir bordes negros; se suele utilizar en fotografías más artísticas, como las relacionadas con el deporte, para destacar un determinado elemento de la fotografía, para dar la sensación de que es de mayor tamaño.
Apps y lentes físicas
Hubo un tiempo en el que el ojo de pez era una moda que, como cualquier otra, fue pasajera y desapareció gradualmente del imaginario de los más creativos a la hora de hacer una fotografía artística. De hecho, ya hay aplicaciones dedicadas para obtener estas tomas.
Es el caso de FishEyeVideo y Cámara de Ojo de pez, ambas disponibles en tiendas de apps oficiales.
No obstante, hay marcas que lo han revivido y ya lo ofrecen como complemento de sus equipos. Es el caso de CMF con el nuevo Phone 2 Pro, que incluye lentes externas que se acoplan físicamente a su cámara principal, como la macro y el comentado ojo de pez.

Cierto es que, al colocarlo, deforma un poco las líneas de la toma y tiende a desenfocar las esquinas de la imagen, según comprobamos en Computer Hoy, pero no deja de ser curioso que un móvil de este tipo incluya un complemento claramente diferenciador del resto.
Ante esto, solo nos queda preguntarnos, ¿se debe sacrificar la calidad de la imagen para obtener una fotografía visualmente única, artística e impactante? Respondemos con un rotundo sí, solo por ver lo que su objetivo es capaz de ofrecer, un resultado posiblemente mucho más original que el ultra gran angular.
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Noelia Murillo
Redactora
Noelia Murillo, redactora de Computer Hoy. Realiza pruebas de producto, reportajes y noticias de actualidad relacionadas con el sector. También te cuenta lo que ha analizado en redes sociales.

