Un 20% de los discos duros de la década de los 90 ya son ilegibles: se han perdido millones de canciones

Los discos duros de la década de los 90 han empezado a dejar de leerse en algunos dispositivos y una empresa de gestión de datos ha advertido: se están perdiendo millones de canciones.
El almacenamiento en la nube está ganando terreno a los discos duros, pero muchas compañías siguen guardando estos aparatos con información que posiblemente no se ha consultado en años. La empresa de gestión y destrucción de datos Iron Mountain ha recibido estas memorias de unas décadas de antigüedad y ha realizado una advertencia.
La compañía de gestión de datos se ha dado cuenta de que casi una quinta parte de los discos duros de la década de 1990 que reciben son ilegibles. La industria de la música es la principal afectada. ¿El motivo? Almacenar canciones es complejo incluso en la actualidad, pero 30 años atrás era aún más difícil.
La empresa ha asegurado que los CD actuales podrían tener el mismo problema con el paso de los años. “Puede parecer un discurso de ventas, pero no lo es; es un llamado a la acción”, ha asegurado Robert Koszela, director de crecimiento de estudios y estrategia en Iron Mountain.
El medio Mix especializado en música ha hablado con las personas encargadas de realizar las copias de seguridad en la industria del entretenimiento para comprender este problema repentino. Los discos duros sustituyeron a las cintas magnéticas en bobina para el audio digital. El sistema anterior podía romperse al enrollarse incorrectamente y los químicos de la cinta se deterioraban.
Los discos duros se diseñaron para usarse a corto plazo

Los discos duros estándar están diseñados para durar, pero muchos no superarán las tres décadas. Si falla uno de los discos magnéticos de lectura en el interior, afecta a todo el aparato y no se puede acceder a la información del interior. La probabilidad de que esto ocurra es elevada con el paso de los años.
Esto se suma a los problemas propios del almacenamiento de música con la necesidad de separar las pistas terminadas en formatos de destino vinculados a un archivo del software. Las temperaturas extremas y la humedad tampoco ayudan a la conservación de los discos.
Los profesionales del mundo de la música están intentando remasterizar canciones antiguas, pero se han dado cuenta de que a menudo descubren que las unidades no se pueden leer y no hay forma de recuperar la información. “Es muy triste ver que un proyecto llega al estudio con un disco duro, en una caja nueva, con el envoltorio y las etiquetas de donde lo compraron todavía dentro”, según Koszela.
La degradación de los materiales es inevitable para la mayoría de los formatos de almacenamiento. Los medios ópticos se deterioran, los magnéticos pierden su carga, los cojinetes se atascan y el almacenamiento flash pierde potencia. La calidad de los HDD y SSD empieza a caer en picado con el paso de los años y dejan de ser legibles.