Las misiones Apolo inundaron la Luna de bolsas de excrementos: ahora quieren recuperarlas

Cuando el ser humano llegó a la Luna, hizo lo mejor que sabe hacer: contaminar. Medio siglo después, esas bolsas de basura son un tesoro.
Hace más de 50 años que el ser humano no pisa la Luna. Antes de irnos, allí abandonamos 69 bolsas de basura, muchas de ellas con excrementos. Medio siglo después, tienen un valor científico incalculable, así que quieren recuperarlas.
Nos sentimos muy orgullosos de nosotros mismos, pero lo cierto es que la especie humana, como especie, es una amenaza. Ha matado o domado a todos los seres vivos hasta que se han sometido a su voluntad, y la contaminación que genera pone en peligro el propio futuro del planeta.
Y hasta ahora, lo mismo ha pasado en la Luna. La "conquistamos" hace medio siglo, pero cuando nos marchamos la dejamos llena de basura.
Los excrementos lunares, un tesoro científico
Las necesidades fisiológicas de los seres humanos, son complicadas en el espacio. Los astronautas de las misiones Apolo defecaban en unas bolsas de plástico que luego se desechaban en unas bolsas de basura.
El espacio en los módulos lunares que aterrizaron en la Luna era muy reducido, así que, directamente, dejaron las bolsas de basura en el suelo lunar, para hacer hueco en donde meter las rocas lunares que querían traer de vuelta a la Tierra.
Sumando las seis misiones tripuladas que aterrizaron en la Luna, en total se abandonaron en nuestro satélite 69 bolsas de basura, la mayoría con excrementos que contenían bacterias, y posibles virus. Eso es lo que interesa a los científicos.

En la primera fotografía que Neil Armstrong tomó en la Luna, que puedes ver en la foto superior, había una bolsa de basura.
Se sabe que las bacterias, son capaces de sobrevivir en el vacío del espacio. En 2020, investigadores japoneses comprobaron que unas bacterias habían aguantado tres años en el exterior de la Estación Espacial Internacional.
En 2017, cosmonautas rusos encontraron bacterias en el exterior de la estación, soportando temperaturas de entre -157 °C y 121 °C, que son similares a las que hay en la Luna.
Por eso las bolsas de basura de la Luna tienen tanto interés para los científicos. Quieren saber si, en estos 50 años, algún virus o bacteria de los excrementos, ha sobrevivido, y cómo les ha afectado pasar medio siglo en la Luna.
Sería una información muy valiosa para conocer cómo afecta el espacio a los microbios. Por eso, en 2020, el gestor del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, Mark Lupisella, propuso enviar una misión a la Luna con robots autónomos que recogiesen las bolsas de excrementos, y las trajesen de nuevo a la Tierra para estudiarlas.
De momento esa misión no se ha llevado a cabo. Las cosas del espacio, van despacio. Pero sin duda, estudiar los excrementos que los astronautas dejaron en la Luna hace 50 años, podría revelar datos de gran valor sobre la supervivencia de las bacterias y los virus en el espacio.
