Ni misiles ni tanques, el arma más poderosa de las guerras actuales la tienes instalada en tu móvil

Las guerras modernas ya no se libran solo en el campo de batalla, con drones, soldados y bombas. Existe otra arma mucho más eficaz, y todos la tenemos en bolsillo.
Los agentes que quieren desestabilizar el mundo han encontrado el arma definitiva. Ataca instantáneamente, cubre todo el planeta, y nosotros somos el blanco. Se llama desinformación, nos dispara a través de nuestro móvil y está ganando la guerra frente a la verdad, las democracias y los valores humanos.
Durante años hemos vivido en una era de relativamente tranquilidad, sin conflictos relevantes y con una globalización que ha traído la época de mayor prosperidad a la humanidad. Mientras, las energías renovables y los coches eléctricos comenzaban a cumplir el sueño de un mundo menos contaminado, dispuesto a luchar contra el cambio climático.
Y de repente, en apenas un par de años, el caos: la invasión de Ucrania, la negación de la ciencia en aspectos como las vacunas y el cambio climático, la guerra comercial, la vuelta de los conflictos raciales y migratorios, el auge de los políticos extremistas... El arma moderna más poderosa, la desinformación, tiene mucho que ver en ello.
Qué es la desinformación, y por qué es tan peligrosa
La Comisión Europea define la desinformación como "Información verificablemente falsa o engañosa que se crea, presenta y difunde con ánimo de lucro o para engañar intencionadamente al público".
La agencia de noticias Trend lo explica de una forma mucho más detallada. La desinformación tiene una intención, se fabrica, y busca moldear el comportamiento, influir en las opiniones o en las decisiones a gran escala.
Mezcla medias verdades con información falsa, para que sea más creíble. Su motivación es el ánimo de lucro, u obtener una ventaja política, a costa de desmoralizar o desestabilizar a las víctimas. Y es muy, muy efectiva, como podemos ver simplemente observando cómo está el mundo.
La desinformación existe desde hace miles de años, pero antes difundir y hacer creíble información falsa a escala masiva era imposible, o requería meses o años. Ahora, con Internet, las redes sociales, los móviles, y la inteligencia artificial, es sencillo, instantáneo, y efectivo.
Hoy en día se usa para manipular elecciones, inflamar movimientos de protesta, desbaratar conversaciones diplomáticas, desmoralizar a los ejércitos, agitar los mercados y desencadenar crisis geopolíticas. No dispara balas ni pone bombas terroristas, pero distorsiona la mente de las personas y cambia su percepción de la realidad.
En 2022, la OTAN identificó más de 80.000 cuentas falsas en redes sociales que difundieron más de 120 campañas coordinadas de desinformación. El 60% provenían de Rusia, y estaban enfocadas a despertar la nostalgia del imperio ruso, y a inflamar el sentimiento antioccidental.
Se difundían a través de canales cifrados de Telegram, webs que se hacen pasar por canales de noticias, redes de bots y perfiles falsos en Facebook y X.
Y todo eso era antes del boom de la inteligencia artificial. Ahora, con la capacidad de la IA para escribir mensajes en redes sociales y generar fotos, vídeos y deepfakes de imagen y voz, es más sencillo y realista que nunca difundir fake news las 24 horas del día.
Sancionar a las redes sociales, o intentar convencer a las personas que han sido influenciadas por esa desinformación, no sirve de nada. Pero algunos países han comenzado a introducir una serie de medidas que están resultando eficaces, y pueden servir como modelo al resto.
Tres formas eficaces de combatir la desinformación
En Canadá, por ejemplo, la iniciativa Ciudadano Digital de Canadá financia ONGs que enseñan a usar el pensamiento crítico a través de Internet. Por desgracia, ChatGPT y compañía está impidiendo a los jóvenes desarrollar el pensamiento crítico, porque la IA les da todo hecho, y eso es una mina de oro para la manipulación política y social de la juventud.
En Azerbaiyán se han puesto en marcha plataformas contra la desinformación, que replican y demuestran, casi en tiempo real, información falsa que aparece en las redes sociales.
En Finlandia, han recurrido al arma secreta que cura todos los males: la educación. Además de reforzar asignaturas como Historia, que nos enseña el pasado para no volver a repetirlo, se están impartiendo en las escuelas programas como FactBar EDU, que enseñan los niños y adolescentes a identificar las fake news, y a comprobar por su cuenta si una noticia es verdadera o falsa.
Para muchos gobiernos y lobbies, la desinformación ya es más útil que el espionaje o las guerras. Pero es un arma muy peligrosa que puede llevarnos a situaciones límite, en las que ya no sea posible la vuelta atrás.

