La "ciudad Tesla" se rebela contra Elon Musk: "No va a tolerar sus estupideces"

Mother Jones

Las protestas en Palo Alto contra Elon Musk y Tesla afectan su imagen, con críticas a sus decisiones y el impacto en las ventas de vehículos eléctricos.

En un giro inesperado, los residentes de Palo Alto, una ciudad clave en el desarrollo de Tesla, han comenzado a protestar contra Elon Musk. La ciudad, que fue hogar tanto del magnate como de su imperio de vehículos eléctricos, ahora rechaza abiertamente sus políticas y sus recientes decisiones, como los recortes de presupuesto de su "Departamento de Eficiencia Gubernamental"

En medio de estas tensiones, la imagen de Tesla ha sufrido un golpe en su capitalización de mercado, mientras que las protestas continúan ganando fuerza.

Palo Alto, situada en el corazón de Silicon Valley, fue el epicentro de la empresa de Musk durante años. Desde que se trasladó a Texas, la relación con su ciudad natal se ha deteriorado. En una de las recientes protestas, organizadas por el grupo activista Raging Grannies, los manifestantes expresaron su desdén por Musk, a quien llamaron "fraude" y "delincuente"

Por qué Palo Alto se ha rebelado contra Elon Musk y Tesla

Esta vez, no se trata solo de una crítica hacia sus prácticas empresariales, sino también hacia su postura política y sus decisiones empresariales que han afectado a muchos de sus antiguos seguidores.

El apoyo a Tesla en Palo Alto fue inicialmente fuerte. En 2018, los residentes de la ciudad compraban vehículos eléctricos de Musk más que en cualquier otra parte del país. Sin embargo, la situación ha cambiado. 

Lori Poultney, una de las manifestantes, explica a Mother Jones que "hay gente que ha comprado Teslas y se está deshaciendo de ellos. Y creo que nuestra voz se alza con nuestras protestas y con nuestro dinero". Según ella, el descontento se está traduciendo en boicots y protestas que también afectan las ventas de la empresa.

A pesar de la creciente oposición, Tesla sigue siendo una de las marcas más conocidas del mundo, aunque los problemas no se limitan solo a la insatisfacción de los clientes. Las quejas sobre la calidad de los nuevos modelos, como el Cybertruck, se están sumando al malestar general. 

La caída en la capitalización de mercado de Tesla es notable, lo que refleja cómo la imagen de la compañía se ha visto afectada por estos eventos.

El gobierno federal también ha tomado cartas en el asunto, aunque de manera controvertida. En una reciente intervención, la Casa Blanca defendió a Musk, calificado de "primer amigo" del gobierno. 

Durante una presentación de Tesla, el presidente Donald Trump comentó que cualquier protesta contra Tesla sería considerada un acto de "terrorismo doméstico", lo que provocó aún más indignación entre los detractores.

Por otro lado, el Departamento de Justicia ha comenzado a investigar las manifestaciones contra la empresa, con la fiscal general Pam Bondi advirtiendo que cualquier acción violenta contra la empresa será perseguida con firmeza. 

Sin embargo, los manifestantes de Palo Alto, como Dylan Jow, aseguran que no están buscando confrontación directa, pero sí que quieren que los conductores piensen dos veces antes de entrar a un concesionario de Tesla. "La comunidad de la que se enriquecieron no va a tolerar sus estupideces", añadió uno de los manifestantes.

La protesta en Palo Alto es solo un ejemplo de un descontento más amplio con Musk y sus prácticas. La ciudad, que fue el hogar de Tesla durante años, ahora se ha convertido en un centro de resistencia, donde los ciudadanos exigen que se escuche su voz y se tomen en cuenta sus preocupaciones. 

Mientras tanto, Elon Musk continúa avanzando con sus planes, pero es claro que la relación con su antigua comunidad está rota y, con ello, también la imagen de su empresa.

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