Elon Musk asegura ahora que él no tiene la culpa de nada: "No tengo poder formal, y punto, solo somos asesores"

El CEO de Tesla defiende su rol en el DOGE como meramente de consultor, negando tener poder como tal mientras se enfrenta a críticas por su influencia en el gobierno.
Elon Musk ha vuelto a ser protagonista tras unas declaraciones en el Foro Económico de Qatar, donde dejó claro que no tiene poder formal dentro del Gobierno de EEUU.
Según explicó, su implicación en el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) no pasa de ser meramente consultiva. El empresario aseguró que no toma decisiones, sino que su papel se limita a aconsejar.
"Ciertamente soy un asesor. No tengo poder formal, y punto", dijo. Estas palabras llegan tras semanas de controversia por su implicación en decisiones que afectan directamente al presupuesto federal y por su estrecha relación con el presidente Donald Trump.
Elon Musk y su papel como asesor
DOGE, impulsado por Musk, tiene como objetivo reducir el gasto público, y desde el principio prometió ahorrar hasta 2 billones de dólares. Luego esa cifra se ajustó a 1 billón. Actualmente, el propio multimillonario estima que ya han conseguido recortar unos 170.000 millones de dólares.
Pero insiste en que no se trata de una autoridad con capacidad ejecutiva, sino de un grupo de asesores que ofrece sugerencias y que depende de la voluntad política para aplicar sus ideas.

Elon Musk quiso recalcar que, a pesar de ser uno de los rostros más conocidos de esta iniciativa, ni él ni su equipo imponen decisiones. "No somos los dictadores del gobierno. Somos los asesores", explicó, según Fortune, subrayando que cualquier progreso depende del apoyo del Congreso y del poder ejecutivo.
A su juicio, los resultados obtenidos hasta ahora son impresionantes si se tiene en cuenta lo joven que es este proyecto, cuya finalización está prevista para el 4 de julio de 2026.
La implicación del magnate en DOGE ha generado suspicacias, sobre todo por los numerosos contratos que sus empresas, como Tesla o SpaceX, mantienen con el Gobierno de EEUU. Algunos críticos advierten del posible conflicto de intereses que representa que una figura con intereses empresariales tan importantes tenga acceso privilegiado a decisiones gubernamentales.
Musk respondió a esas acusaciones minimizando su influencia y recordando que el presidente tiene plena libertad para ignorar sus sugerencias.
El magnate también reconoció que, aunque su presencia en DOGE ha sido constante, a partir de mayo volverá a volcarse en Tesla, compañía que enfrenta problemas financieros. No obstante, aseguró que seguirá dedicando "uno o dos días por semana" a tareas de asesoría gubernamental, siempre que Trump lo desee.
Este equilibrio entre sus empresas privadas y su rol público ha sido uno de los puntos más criticados por sus detractores.
En cuanto a las metas originales de DOGE, Musk evitó comprometerse con una cifra exacta. Aunque reconoció que reducir el gasto en 2 billones sería ideal, también admitió que existen "resistencias dentro del propio gobierno" que frenan esa ambición. Aun así, defendió los resultados conseguidos hasta el momento como "una victoria significativa".
Pese a su cercanía con Trump, el multimillonario ha tenido desencuentros con varios miembros del Gobierno. Entre ellos, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, con quienes ha chocado por diferencias de enfoque en materia económica y de gestión pública. Aun así, el empresario sigue siendo una de las figuras clave del círculo de asesores presidenciales.
Musk concluyó su intervención indicando que: "No creo que ningún grupo asesor haya hecho mejor trabajo en la historia de los grupos asesores del gobierno". Una frase que, como tantas otras suyas, seguramente dará que hablar.
