El Samsung Galaxy Z Flip 7 FE encuentra el equilibrio entre la anterior generación y la nueva, con el mismo diseño y algo más potencia

Samsung ha sacado una edición especial de su plegable tipo concha, casi igual que la generación anterior, pero con chip propio y con un precio más asequible.
La edición especial o fan edition (FE) del nuevo Samsung Galaxy Z Flip 7 es un revival de la generación anterior, porque lo cierto es que no ha cambiado prácticamente nada: se mantiene su formato, la misma configuración de cámaras y hasta su batería. A grandes rasgos, no hay ninguna diferencia.
En las últimas semanas me he encargado de probar el que se conoce como Samsung Galaxy Flip 7 FE, un teléfono que acompaña la nueva serie de plegables de la marca (y que se añade, por tanto, al Samsung Galaxy Z Flip 7 y al Samsung Galaxy Z Fold 7) y que viene con pequeñas mejoras que no lo dejan en mala posición, pero tampoco en la mejor.
Y es que, el progreso entre la versión del plegable tipo concha y la actual ha sido tan bueno que, solo por esta comparación, la edición especial pasa muy desapercibida, y más si tenemos en cuenta que la paleta de colores escogida para ésta no es nada del otro mundo: lo tienes en negro y en blanco.
No obstante, la marca se apoya en importantes cambios en su hardware para defender este producto, como una cámara trasera más estilizada y la apuesta por un procesador de desarrollo propio, un Exynos 2400 de 4 nanómetros, que responde bien a videojuegos no muy exigentes y al uso habitual del móvil.
¿Merece la pena comprar el nuevo Samsung Galaxy Z Flip 7 FE?
En mi opinión, no, aunque depende de varios aspectos. Por ejemplo, de si vienes de otro plegable y si da la casualidad de que ese también es de Samsung. Esto significa que te olvides de él si tu actual terminal es el inmediatamente anterior, el Samsung Galaxy Z Flip 6.
Y es que, si hasta ahora utilizabas este terminal, apenas encontrarás diferencias, ni por fuera ni por dentro... Y eso va a hacer que quieras mucho más que lo que ofrece este móvil, empezando por la pantalla externa, que sigue siendo muy pequeña para lo que ahora ofrece la versión estándar.
Ahora bien, si buscas entrar en el mundo de los plegables y quieres un modelo más asequible (aunque no demasiado, dicho sea de paso), esta puede ser una buena opción: recoge lo destacado de su predecesor y lo mejora por un precio menor por el que salió al mercado este otro hace ya un año.
Características del Samsung Galaxy Z Flip 7 FE
| Samsung Galaxy Z Flip 7 FE | |
|---|---|
| Pantalla | Principal: Dynamic AMOLED 2X de 6,7" Resolución FHD+ 2.640 x 1.080 píxeles Tasa de refresco de hasta 120 Hz LTPO Exterior: Super AMOLED de 3,4 pulgadas Resolución 748 x 720 píxeles |
| Procesador | Exynos 2400 |
| GPU | Xclipse 940 |
| Memoria RAM | 8 GB |
| Almacenamiento | 128 GB |
| Cámaras principales | Angular: 50 MP, f/1.8, OIS y autofoco Ultra gran angular: 12 MP, f/2.2 |
| Cámara Frontal | 10 MP (f/2.2) |
| Batería | 4.000 mAh Carga rápida de 25W con cable Crga inalámbrica de 15W |
| Sistema operativo | Android 16 One UI 8 7 años de actualizaciones |
| Conectividad | WiFi 6E 5G Bluetooth 5.4 Nano SIM eSIM |
| Dimensiones y peso | Desplegado: 165,1 x 71,9 x 6,5 mm Plegado: 85,1 x 71,9 x 14,9 mm 187 g |
| Extras | Lector de huella dactilar en el botón IP48 Gorilla Glass Victus 2 Samsung Knox Vault |
| Precio | 8+128: 999 euros 8+256: 1.059 euros |
| Pantalla | Principal: Dynamic AMOLED 2X de 6,7" Resolución FHD+ 2.640 x 1.080 píxeles Tasa de refresco de hasta 120 Hz LTPO Exterior: Super AMOLED de 3,4 pulgadas Resolución 748 x 720 píxeles |
| Procesador | Exynos 2400 |
| GPU | Xclipse 940 |
| Memoria RAM | 8 GB |
| Almacenamiento | 128 GB |
| Cámaras principales | Angular: 50 MP, f/1.8, OIS y autofoco Ultra gran angular: 12 MP, f/2.2 |
| Cámara Frontal | 10 MP (f/2.2) |
| Batería | 4.000 mAh Carga rápida de 25W con cable Crga inalámbrica de 15W |
| Sistema operativo | Android 16 One UI 8 7 años de actualizaciones |
| Conectividad | WiFi 6E 5G Bluetooth 5.4 Nano SIM eSIM |
| Dimensiones y peso | Desplegado: 165,1 x 71,9 x 6,5 mm Plegado: 85,1 x 71,9 x 14,9 mm 187 g |
| Extras | Lector de huella dactilar en el botón IP48 Gorilla Glass Victus 2 Samsung Knox Vault |
| Precio | 8+128: 999 euros 8+256: 1.059 euros |
Diseño, pantalla y conectividad: salto en el tiempo... hacia el pasado
Como he adelantado en los primeros párrafos, a la hora de explicar el Samsung Galaxy Z Flip 7 FE, hay que echar mano del cuadro de especificaciones del modelo inmediatamente anterior. Son tan parecidos que el nuevo, incluso, podría ser la versión especial del terminal lanzado el pasado verano.
Me encuentro ante un plegable de tipo concha que, plegado, alcanza casi los 15 milímetros de grosor y que tiene muy buen agarre, gracias a sus esquinas redondeadas y su peso, que casi alcanza al Flip más avanzado, ya que se diferencian por 1 gramo.
Y, precisamente, por eso podría decirse que son muy parecidos, pero en absoluto. Eso se demuestra desde el primer vistazo, ya que sus formas son muy similares al móvil de 2024 y me refiero, principalmente, a su pantalla externa, que tiene un tamaño de 3,4 pulgadas.
El marco es muy grueso y esquiva, por decirlo, de alguna manera, el flash y las dos lentes principales, formando una especie de P que reduce mucho el espacio útil del panel, en comparación con el Galaxy Z Flip 7, que ya presenta una señora pantalla externa de 4,1 pulgadas.

La trasera del móvil es de cristal, lo que quiere decir que nunca vas a tenerlo limpio y menos si has optado por el color negro, como es mi caso. Es un color muy sufrido, poco atractivo para los que buscan innovar, pero a los que son más clásicos, como es mi caso, les va a costar mucho más tenerlo limpio.
Los laterales, en cambio, no son tan sucios, ya que tienen una capa mate que, aunque no elimina por completo las huellas, logra disimularlas. En este caso, creo que hubiera sido una buena decisión llevar este material a sus espaldas. Sería menos elegante, sí, pero más agradecido al polvo.
La bisagra FlexHinge, no está tan pulida ni es tan estrecha como me esperaba, pero mantiene el formato que habíamos visto en el Flip 6 y que me gusta más que el que ha sido su relevo. El detalle está en los ejes, que tienen un formato menos sobresaliente (casi está a la altura de la propia pantalla) y, a la larga, más cómodo en el día a día.

Del lado de las cámaras exteriores, cabe mencionar que ya no están rodeadas con un anillo del mismo color que el dispositivo, sino que se presentan en un un color gris mucho más discreto y, sobre todo, fino. Ese, precisamente, es el detalle exterior que diferencia este FE del Z Flip 6.
Al reducir el grosor de estas lentes, además, el móvil baila menos cuando se utiliza sobre una mesa y sin funda, que se agradece ante el enorme conjunto de cámaras que sí integra el Galaxy Z Fold 7 y que no puede disimular ni con una carcasa.
Una vez abierto, llegamos a una pantalla Dynamic AMOLED de 6,7 pulgadas muy brillante y rápida (así lo corroboran sus 120 Hz de tasa de refresco), aunque muy estrecha. Sus marcos son muy gruesos y eso hace que parezca más alargada de lo que es, algo que puede costar un poco si vienes de un panel mucho más ancho, como es mi caso, que utilizo como móvil personal el iPhone 16 Pro.
La parte que ocupa la bisagra se sigue notando, aunque muy poco, y cuando se coloca el dispositivo a la altura de los ojos apenas se aprecia, de modo que no va a suponer ninguna incomodidad a la hora de navegar por internet, consultar contenido en redes sociales e, incluso, editar fotografías.
En el apartado de conectividad, es un móvil que no tiene WiFi 7, como sí sucede con los otros modelos de la serie, aunque no le falta soporte para lo que actualmente se necesita: 5G, WiFi 6E, Bluetooth 5.4 y soporte para Nano SIM y eSIM.
Rendimiento, software y batería: no ha llegado vivo al caer la noche

Sin dejar de lado del todo el apartado del diseño y antes de entrar en harina en lo que se refiere al rendimiento de este teléfono, querría comentar un detalle que me ha chocado bastante y tiene que ver con la pantalla externa, que no es tan brillante como creo que debería en ciertas situaciones.
Al cerrar el dispositivo, ofrece una luz muy tenue y no es hasta que se le da al botón de encendido cuando ya ofrece el nivel que debería. He trasteado en el apartado de Configuración, por si se tratara de una característica modificable, pero parece que no es posible.
El lector de huella dactilar tampoco ha estado muy acertado en ciertas ocasiones. Curiosamente, es más rápido reconociendo el dedo que no es, cuando emite una leve vibración, que con la yema correcta.
No es que no sepa que es nuestro dedo, sino que se toma unos segundos de más para desbloquear la interfaz, aunque a su favor diré que enseguida toma la referencia y no es necesario colocar correctamente la yema sobre el botón.
Más allá de estos detalles, me he encontrado con un smartphone a la altura de lo que se le exige a nivel de rendimiento. En lugar de equipar el que, por entonces era el procesador más potente del momento, el Snapdragon 8 Gen 3, esta vez monta un procesador de la propia Samsung.

En concreto, el Exynos 2400, que va como un tiro para las tareas típicas: puedes tener dos ventanas abiertas sin que le cueste tirar (una para navegar y leer y otra para reproducir un vídeo de YouTube, por ejemplo), descargar varias aplicaciones a la vez a gran velocidad, cualquier cosa.
Se sigue calentando en ciertos momentos. Para sorpresa de nadie, mientras juego a títulos no demasiado exigentes, como mi ya predilecto Asphalt. No obstante, cuando la aplicación de la cámara lleva un rato abierta, también lo sufre, principalmente la mitad superior del dispositivo.
La capa de personalización, One UI 8, es una de mis favoritas, y creo que le sienta muy bien el nuevo Android 16. Lo es por la distribución de iconos y widgets predeterminada, muy intuitiva, ya que ofrece un fácil acceso al resto de aplicaciones instaladas; y apenas hay bloatware.
Sí que he echado en falta opciones de personalización de la pantalla externa, que en muchas ocasiones requiere que abras el teléfono para poder introducir cambios. Por ejemplo, para añadir accesos directos, así que no termina de ser muy útil esta parte del dispositivo.
La batería es uno de los aspectos más flojos de este teléfono, porque se agota por momentos y sin tocarlo mucho. Durante una sesión de fotos de, aproximadamente hora y media, se redujo algo más de un 30%, a pesar de no haberle exigido demasiado: algunos zooms, abrir y cerrar la pantalla, lo normal.
No obstante, no hace falta ponerle a prueba para que el porcentaje de la batería empiece a descender: reproduciendo vídeos de YouTube durante una hora puede bajar un 10%, aproximadamente y, si quieres ir bien de batería al día siguiente, lo mejor es que lo apagues por la noche o lo pongas en modo avión, porque también gasta..
Lo bueno es que precisamente en ese tiempo puede pasar de 0 al 19% de batería y en media hora alcanza casi el 60%. Para cargarlo por completo, ya se ha alargado la hora y cuarto, lo que no es precisamente positivo.
Cámaras: nuevamente se llevan el aprobado justo

Sabemos que a un plegable no podemos pedirle demasiado en cuestión de cámaras y que se colocan en la categoría de premium por otros de sus encantos. Efectivamente, porque se pueden doblar. En este caso, la premisa se mantiene, aunque su configuración tampoco resulta muy novedosa.
El Samsung Galaxy Z Flip 7 FE está compuesto por:
- Cámara angular de 50 megapíxeles, con valor de apertura f/1.8 y OIS
- Cámara ultra gran angular de 12 megapíxeles, con valor de apertura de f/2.2
- Cámara frontal de 10 megapíxeles, con valor de apertura de f/2.2
De las cámaras principales he echado en falta algo más de resolución, principalmente a la hora de fotografiar gente, aunque no han escaseado en iluminación. Tanto es así que, a pleno sol, en ocasiones no ha logrado diferenciar bien los labios del resto de la cara, a la que ha aplicado casi el mismo color. Por eso, creo que este móvil se desenvuelve mejor en entornos más oscuros.
La frontal no suele recibir ningún piropo, pero esta vez he de decir que me ha gustado mucho más que la principal. Para retratos, claro, ya que con ella he conseguido una gama de colores mucho más natural y favorecedora.
Esto, porque la principal en mis autorretratos me ha hecho tener unos colores de la vergüenza que entonces no tenía. Supongo que tendría que ver con la iluminación ya que delante de mí tenía una pantalla de ordenador enorme, pero desde luego que ni se acerca al otro formato.
Aquí puedes comprobarlo:
En Modo noche, tal y como he comprobado en otros terminales y no precisamente de Samsung, no he encontrado grandes diferencias con respecto al Modo normal.
Puede que haya modificado un poco la temperatura de las luces de las casas de mis vecinos, pero no ha puesto más azul el cielo ni ha iluminado el escenario más de la cuenta.
Esto quiere decir dos cosas: que consigue resultados naturales, que es precisamente lo que yo busco aunque a veces eche un poco en falta que la tecnología me permita ver cosas que no puedo normalmente; y que, si son tan parecidos, el Modo noche está empezando a dejar de tener sentido.
Si tú también lo crees así, te invito a conocer cómo se está transformando el que, hasta ahora, era uno de los apartados estrella de cualquier smartphone.
El Modo retrato está bien trabajado, aunque sigue sin convencerme que un móvil de esta categoría sea incapaz de reconocer dónde empieza y termina mi pelo.
No obstante, es curioso que haya identificado un punto brillante en mis labios cuando en el Modo normal solo se ve el reflejo del sol porque acababa de echarme protector labial.
De todos modos, parece que no solo le cuesta el pelo de la cabeza, también de la cara. Al menos, así lo he comprobado con la barba de mi compañero. Al hacerle una fotografía de perfil, se la ha redondeado de una forma muy artificial, aunque precisamente ya le esté haciendo falta pasar por el barbero.
La cara y el resto del cuerpo, no obstante, los ha mantenido en foco, bien iluminados y respetando las posibles imperfecciones sobre todo en el Modo vídeo retrato, una característica que se puede encontrar en la pestaña Más.
Este formato se coloca junto con la Cámara lenta (que cuida mucho la estabilidad, ¡ojo!) y la Cámara rápida, que diría que es demasiado rápida, porque necesitas varios segundos de grabación (másun minuto es lo ideal) para conseguir un vídeo en condiciones.
Y eso que se lo he puesto difícil, dentro de una especie de cueva, donde las sombras que se proyectan cambian al más mínimo movimiento. No obstante, el modo de vídeo normal es tan parecido (aunque palidece un poco más la piel), que me quedaría con este otro.
Valoración
Nota 80
El Samsung Galaxy Flip 7 FE recuerda tanto a la anterior generación y tan poco a la nueva, que ha mejorado mucho, que cuesta encontrarle sentido, aunque lo tiene: sigue siendo un móvil cómodo, bonito, potente y funcional.
Lo mejor
- Pantalla interna, aguanta lo que le eches.
- Bisagra que apenas se nota.
Lo peor
- Necesita un cambio de look más llamativo.
- Consume mucha batería.
- Cristal atrapahuellas.







