Las marcas de coches chinas logran que cargar un coche eléctrico ya sea casi tan más rápido como echar gasolina: del 10% al 70% en tan solo 4,5 minutos

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Las marcar de coches chinas siguen avanzando en reducir los tiempos de carga de las baterías de de los coches eléctricos hasta igualarlos con el tiempo que tardaríamos en llenar un depósito de gasolina.
La industria del automóvil en China ha alcanzado un nuevo hito en la evolución de la movilidad eléctrica al lograr tiempos de recarga que ya casi igualan el tiempo que se tarda en llenar un depósito de gasolina.
El gigante automovilístico Geely Auto ha presentado un sistema capaz de recuperar del 10% al 70% de la energía de la batería en tan solo 4,5 minutos, alcanzando el 97% de capacidad en menos de nueve minutos.
Este avance representa el movimiento más agresivo del sector para derribar la que se considera la última gran barrera para la adopción masiva del vehículo eléctrico: la ansiedad por la autonomía y las largas esperas en los puntos de carga.
Un golpe para la industria automovilística europea

La presentación de Geely sitúa a la compañía al nivel de marcas como BYD y CATL. BYD ha introducido una nueva generación de su batería Blade capaz de pasar del 10% al 70% en cinco minutos, mientras que el fabricante de baterías CATL ha mostrado soluciones que logran recuperar el 80% de la carga en apenas tres minutos y 44 segundos.
Estas cifras contrastan drásticamente con la situación de los mercados de Europa y Estados Unidos, donde los modelos más eficientes, como los de Hyundai, Kia o Porsche, requieren entre 18 y 20 minutos en las mejores condiciones posibles, mientras que la media general oscila entre los 20 y los 40 minutos para una carga completa de la batería.
Este vertiginoso ritmo de innovación responde a la gran competencia interna del mercado chino, donde actualmente conviven más de 100 marcas diferentes de coches eléctricos.
Ante una desaceleración de las ventas locales y un incremento de las exportaciones, los fabricantes buscan diferenciarse ofreciendo soluciones que convenzan a los conductores que se resisten a abandonar los motores de combustión.
A pesar de lo espectacular de estas evoluciones en el proceso de recarga de las baterías, los expertos en el sector todavía se muestran escépticos y advierten de los peligros para las celdas de las baterías al recibir caudales de corriente tan elevados de forma repetida, que podría derivar en sobrecalentamiento, cuellos de botella y una degradación prematura de la misma.
Para los expertos, gestionar una transferencia de energía tan grande exige sistemas de refrigeración de alta precisión tanto dentro del propio vehículo como el puesto de carga.
Por otro lado, la infraestructura de distribución eléctrica es otro de los aspectos que muchos olvidan. Incluso en China, donde el coche eléctrico está plenamente extendido, la gran mayoría de las estaciones de carga operan por debajo de un megavatio de potencia, cifra de insuficiente para los sistemas de carga ultrarrápida de Geely, BYD o CATL.
Para solucionar este déficit de red, marcas como BYD han iniciado un despliegue de infraestructuras con la idea de instalar decenas de miles de estaciones de alta potencia durante los próximos años, marcando una brecha cada vez mayor respecto a las redes de carga de Europa y Estados Unidos.

