El precio de las baterías de litio se desploma hasta los 45 dólares/kWh, una caída que nadie esperaba

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La caída del precio de las baterías de litio podría ser la chispa definitiva para popularizar el coche eléctrico, pero dependerá de cómo evolucione la demanda. 

El precio de las baterías de litio ha sufrido una caída tan significativa que ha sorprendido a toda la industria automotriz. En pleno auge del coche eléctrico, esta bajada inesperada, hasta los 45 dólares por kilovatio hora (kWh), está marcando un punto de inflexión. 

Esta reducción de costes en las baterías, uno de los componentes más caros de un vehículo eléctrico, representa una oportunidad importante para acelerar su adopción a gran escala.

A día de hoy, ya se habla de cifras impensables hace apenas un año. Según datos del sector, en septiembre pasado el coste medio se situaba en unos 66,5 dólares/kWh. Ahora, algunas baterías, especialmente las LFP (litio-ferrofosfato),  han roto la barrera psicológica de los 60 dólares e incluso han alcanzado los 45 dólares por kWh. 

La clave del desplome: el litio vuelve a precios prepandemia

El descenso está directamente relacionado con el precio del carbonato de litio, materia prima esencial en la fabricación de baterías. Tras varios años de encarecimiento, su valor ha caído de forma drástica, alcanzando niveles comparables a los de antes de la pandemia

Este fenómeno se debe, sobre todo, al exceso de producción generado en países como China, donde las ayudas públicas provocaron un crecimiento desmedido en la oferta, según Foro Coches Eléctricos.

El resultado ha sido una saturación del mercado, que ha obligado a los fabricantes a ajustar precios para seguir siendo competitivos. Esto ha impactado de forma directa en los costes de producción de baterías y, por tanto, en el precio final de los vehículos eléctricos.

Esta bajada de precios no es solo una cuestión técnica o estadística, porque ya se está reflejando en modelos eléctricos del mercado. Un pack de batería LFP de 60 kWh, por ejemplo, puede costar ahora alrededor de 3.600 dólares. 

Teniendo en cuenta que la batería representa una gran parte del coste total del vehículo, esto abre la puerta a precios de venta mucho más competitivos que hace apenas unos meses.

De hecho, esta tendencia puede ser clave para que los coches eléctricos alcancen, e incluso superen, la paridad con los modelos de combustión interna. Algunos fabricantes están ya trabajando en versiones de acceso que podrían situarse por debajo de los 20.000 euros, algo impensable hasta hace muy poco.

Auge global del coche eléctrico

El abaratamiento de las baterías ha reactivado el interés por el litio a nivel mundial. Países con grandes reservas, como Chile, están planeando duplicar su producción en la próxima década. Al mismo tiempo, empresas como Rio Tinto han invertido miles de millones de dólares para asegurarse el control de minas clave. El llamado "oro blanco" sigue siendo un recurso estratégico de primer orden.

En Europa, la UE ha establecido nuevos aranceles para limitar el impacto de los fabricantes chinos, que dominan buena parte del mercado de vehículos eléctricos baratos. Las tasas van desde un 9% adicional hasta más de un 36%, en función del fabricante. Esto muestra que la batalla por el coche eléctrico ya no es solo tecnológica o comercial, sino también geopolítica.

Pese a los precios actuales, el futuro es incierto. El mercado del litio es volátil y los recursos críticos están cada vez más disputados. Los expertos advierten que solo aquellos fabricantes que cierren contratos estables a largo plazo podrán beneficiarse de esta etapa de precios bajos. 

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