¿Qué es 'icing' y por qué la DGT podría multarte con hasta 200 euros si haces esto?

Seguro que alguna vez has visto un coche aparcado en un punto de recarga para coches eléctricos y te has preguntado si puedes aparcar tú también ahí. La respuesta es no, y esa práctica tiene un nombre: icing.
No cabe duda, sobre todo si vives en ciudades como Madrid o Barcelona, que aparcar es un auténtico quebradero de cabeza. No es nada sencillo e incluso los parkings subterráneos se convierten en tus peores enemigos.
Como seguramente ya te haya ocurrido más de una vez, la paciencia llega a un límite y se agota y, por evitar dar una vuelta más, terminar plantando el coche donde parece que no molesta.
Pero con la llegada y la expansión de los coches eléctricos e híbridos enchufables, ha nacido un problema nuevo en las calles: una práctica que, además de molesta para otros conductores, ahora es sancionada por la Dirección General de Tráfico (DGT) en España. Ese fenómeno se llama icing.
Si nunca has oído esa palabra, no te preocupes: no es un término técnico que tiene que ver con el coche ni una tecnología nueva que va a permitir que este conozca todos los radares ocultos de la DGT. Es un anglicismo que cada vez se está haciendo más famoso y que sirve para describir un comportamiento muy concreto de algunos conductores.
- ¿Qué es el 'icing'?
- La DGT considera el 'icing' una conducta sancionable dentro del marco de la Ley de Tráfico
- La señal R‑308, esa que debes conocer
- ¿Dónde se multan más? Ciudad, centros comerciales y zonas urbanas
¿Qué es el 'icing'?
De forma simple y yendo al grano, icing es cuando un coche que no es eléctrico ni híbrido enchufable ocupa una plaza reservada para vehículos eléctricos, especialmente en los puntos de recarga.
Estas zonas tan concretas suelen estar señalizadas y pintadas con colores específicos (a menudo verde) y junto a ellas suele haber un punto para enchufar y recargar las baterías de los vehículos eléctricos.
El término viene del inglés ICE, sigla de Internal Combustion Engine, que en español significa "motor de combustión interna". El verbo to ice se ha adoptado para referirse a la acción de bloquear o congelar estos espacios con un coche que no debería estar ahí, dejando sin acceso a quien sí lo necesita.

A primera vista, puede parecer una tontería e incluso algo que alguno puede hacer sin mala intención. Quizá incluso solo querías dejar el coche un momento.
Pero el problema es que esos puntos de recarga no son simples plazas de aparcamiento: son infraestructuras hechas para los vehículos eléctricos. Y cuando están ocupados por coches que no pueden recargar, alguien con alguna urgencia se queda sin servicio.
Si bien es cierto que ahí pueden aparcar sin problemas, es como si a ti te ocupasen las zonas de recarga en las gasolineras simplemente porque necesitan un momento para hacer una compra. Ese gesto, que a ti puede parecer inocente, deja sin servicio a alguien que realmente lo necesita.
La DGT considera el 'icing' una conducta sancionable dentro del marco de la Ley de Tráfico
Por todo esto, la DGT considera el icing una conducta sancionable dentro del marco de la Ley de Tráfico, básicamente porque obstruye el uso correcto de las plazas reservadas y perjudica a otros conductores.
Según la interpretación y aplicación de la normativa, aparcar en un lugar reservado puede dar pie a una multa económica que suele ir de 100 hasta 200 euros, dependiendo de la gravedad de la infracción y de si pagas antes de tiempo.
Si bien es cierto que el concepto de icing no aparece explícitamente en la ley, se sanciona a través del artículo que prohíbe el estacionamiento indebido en lugares reservados. La propia señal R‑308 que regula estas plazas explica que solo los vehículos eléctricos o híbridos en proceso de recarga pueden ocuparlas. Si un coche de gasolina o diésel está ahí sin recargar, se está cometiendo una infracción.
Un punto importante a recalcar es que esta sanción no conlleva pérdida de puntos del carnet de conducir. Es una sanción económica, directa, como cuando te cazan a unos pocos kilómetros de velocidad por encima de lo permitido.
Eso sí, en algunos casos, si el coche bloquea claramente el punto de recarga, los agentes municipales incluso pueden ordenar la retirada del vehículo con grúa.

La señal R‑308, esa que debes conocer
Para evitar problemas mayores, las plazas de recarga no están ahí por casualidad: están reguladas mediante un sistema de señales de tráfico específico.
La señal R‑308 es la que indica que el estacionamiento está reservado a vehículos eléctricos, generalmente acompañada por otra señal que especifica que solo se puede aparcar para recargar. Tampoco sería justo que un eléctrico aparque porque sí.
De forma simple, igual que no aparcarías en una plaza para personas con movilidad reducida si no tienes derecho a ella, la señal R‑308 deja claro que ese espacio no es para cualquier coche.


