Cómo crear tu propio "Windows To Go" para poder llevarlo a cualquier lado en un pendrive USB

Un pendrive conectado en un portátil con Windows 11
Un pendrive conectado en un portátil con Windows 11Imagen generada con IA

Una vez creado, el USB con Windows To Go puede conectarse a cualquier ordenador y arrancarse como primer dispositivo desde la BIOS/UEFI o desde el menú de arranque.

Windows sigue siendo el sistema operativo que muchas personas utilizan cada día para trabajar, estudiar o jugar. Su popularidad se explica por algo muy sencillo: es compatible con una enorme cantidad de apps, funciona en equipos de todo tipo y mantiene un entorno que la mayoría de usuarios conoce desde hace años.

Es importante señalar que lo normal es tenerlo instalado en el disco interno del ordenador, pero también existe una forma de llevarlo en una unidad USB y arrancarlo en otros equipos sin instalar nada en ellos.

Esto es posible con Windows To Go, una herramienta que permitió crear una versión portátil del sistema de Microsoft que, aunque la compañía dejó de ofrecerla como característica oficial, todavía es posible recrear algo similar con herramientas como Rufus y una imagen ISO de Windows.

Windows To Go permite llevar el sistema de Microsoft en una unidad externa

Cabe señalar que Windows To Go no es un instalador tradicional cuyo objetivo es permitir que Windows se ejecute directamente desde un pendrive o un SSD externo. Conectas la unidad, arrancas el ordenador y el sistema carga desde el USB.

Esto puede resultar útil si quieres trabajar con tu propio entorno en distintos ordenadores, probar un PC sin tocar su instalación principal o tener una herramienta de emergencia cuando Windows no arranca. También puede servir para recuperar archivos o realizar tareas de mantenimiento.

La diferencia con una instalación normal es importante, ya que un pendrive de instalación sirve para poner Windows en un ordenador, pero Windows To Go, en cambio, funciona como un sistema portátil que viaja dentro de la unidad externa.

Para preparar una unidad de este tipo necesitas una ISO de Windows, una memoria USB rápida o, mejor todavía, un SSD externo, y la herramienta Rufus. Conviene usar una unidad USB 3.0 o superior, con espacio suficiente.

Aunque 16 GB pueden ser el mínimo en algunos casos, lo recomendable es usar bastante más para que el sistema funcione con comodidad. Antes de empezar, hay que tener claro que el proceso borra todo el contenido de la unidad. Si tienes archivos importantes, haz una copia antes.

Cómo crear una unidad Windows To Go paso a paso

Primero descarga la imagen de Windows desde la web oficial de Microsoft. Después descarga Rufus desde su página oficial y conecta el pendrive o SSD externo al ordenador.

Abre Rufus y, en el apartado Dispositivo, selecciona la unidad USB correcta. En Selección de arranque, carga la ISO de Windows; luego, el paso clave está en Opciones de imagen: ahí debes elegir Windows To Go, no la opción estándar de instalación.

Configurar Rufus para instalar Windows 11
Configurar Rufus para instalar Windows 11

Después revisa el esquema de partición. Para equipos modernos suele usarse GPT con UEFI, pero si necesitas compatibilidad con ordenadores más antiguos, puede hacer falta MBR. En la mayoría de los casos, Rufus propondrá una configuración adecuada.

Cuando todo esté listo, pulsa Iniciar, confirma que quieres borrar la unidad y espera a que termine el proceso. Al finalizar, expulsa el USB de forma segura.

Una vez creada la unidad, conéctala al ordenador donde quieras usarla. Al encender el equipo, abre el menú de arranque, pero cabe señalar que la tecla cambia según el fabricante, pero suele ser F12, F11, Esc, F8 o Supr.

Selecciona la unidad USB y espera a que Windows cargue. El primer inicio puede tardar más, porque el sistema necesita reconocer el hardware del equipo, pero a partir de aquí podrás usar ese entorno portátil sin instalar Windows en el disco interno.

Una solución útil, pero con limitaciones

Crear un Windows To Go con Rufus puede sacarte de más de un apuro, pero no sustituye a una instalación normal en un SSD interno, ya que el rendimiento depende mucho de la velocidad de la unidad externa. En un pendrive barato puede ir lento, mientras que en un SSD rápido la experiencia será mucho mejor.

También pueden aparecer problemas con algunos controladores o funciones concretas. Por eso conviene entenderlo como una herramienta para trabajar, probar equipos o rescatar archivos, no como un reemplazo completo de tu ordenador principal.

Aun así, la idea sigue siendo muy práctica: llevar Windows en el bolsillo y arrancarlo en otros ordenadores sin tocar su sistema interno. Para usuarios que necesitan movilidad o una herramienta de emergencia, puede ser una de las opciones más útiles que todavía se pueden crear con una unidad USB.