Dave Plummer, antiguo ingeniero de Microsoft, desvela el asombroso origen de la posición del botón de inicio: "Fue inventado por un psicólogo de chimpancés; incluso él no pudo entender Windows"

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La historia del botón Inicio en Windows es más profunda de lo que parece y, Dave Plummer, un extrabajador de Microsoft, ha compartido todo lo que hay detrás de esta función..
Las distintas versiones de Windows tienen toda una historia detrás por las múltiples novedades que se han agregado en cada una de ellas. Especialmente, hay una funcionalidad que destaca porque ha estado desde las primeras ediciones.
Se trata de la historia del menú Inicio de Windows, algo que con el tiempo se ha convertido en una de las cosas más características del sistema operativo. Sin esto, no sería lo mismo y los usuarios se darían cuenta, pero lo más impresionante es que son cosas que provienen de chimpancés.
Hoy, cuando Windows 11 permite mover la alineación de la barra de tareas o cuando los desarrolladores siguen rediseñando partes de su interfaz, sigue siendo relevante entender cómo nació esta pieza fundamental del SO del gigante de Redmond.
El origen del botón explica por qué ciertas ideas han sobrevivido durante más de tres décadas sin cambios radicales. Al menos esto es lo que explica un antiguo ingeniero de Microsoft, Dave Plummer, quien ha compartido cómo fue el proceso de crear esta herramienta para hacer que la interfaz fuera más fácil de utilizar.
El psicólogo que ayudó a Microsoft a resolver un problema que ni los expertos podían superar

Todo comenzó a principios de los años noventa, cuando Microsoft intentaba mejorar la experiencia de Windows 3.1. La compañía contrató a Danny Oran, un psicólogo conductual que había estudiado bajo la tutela de B. F. Skinner y que anteriormente había participado en investigaciones relacionadas con la comunicación de chimpancés mediante interfaces experimentales.
Su experiencia no estaba ligada al desarrollo de software tradicional, sino a comprender cómo aprenden las personas y cómo interactúan con sistemas desconocidos.
Según relató Oran en una entrevista recogida por Business Insider en 2015, durante las pruebas de usabilidad observó que muchos usuarios eran incapaces de realizar tareas básicas dentro de Windows.
Uno de los casos más llamativos fue el de un ingeniero de propulsión de Boeing. El propio Oran recordó: “Era literalmente un ingeniero aeroespacial, y ni siquiera él lograba entender Windows”, según Business Insider.
Aquella situación dejó claro que el problema no estaba en los usuarios, sino en la complejidad de la interfaz. Para solucionar ese obstáculo, Oran ideó una propuesta sencilla: crear un único punto de entrada a las funciones principales del sistema.
Inicialmente lo llamó “System”, pero las pruebas demostraron que los usuarios ignoraban ese nombre. Cuando cambió la etiqueta por “Start”, la comprensión fue prácticamente inmediata.
La idea de comenzar cualquier tarea desde un botón claramente identificado permitió que Windows 95 introdujera una de las innovaciones de interfaz más exitosas de la industria tecnológica.
La ley de Fitts, la esquina inferior izquierda y el nacimiento de una referencia histórica
Una vez definido el concepto del botón Inicio, quedaba una pregunta importante: ¿dónde colocarlo? La respuesta estuvo relacionada con la ley de Fitts, uno de los principios más conocidos de la interacción persona computadora.
Esta teoría, formulada en 1954, sostiene que el tiempo necesario para alcanzar un objetivo depende de su tamaño y de la distancia que debe recorrer el usuario para llegar hasta él. Las esquinas de la pantalla funcionan como zonas especialmente eficientes porque el cursor no puede desplazarse más allá del borde físico.
Microsoft aprovechó este principio al ubicar el menú Inicio en la esquina inferior izquierda. De este modo, bastaba con mover rápidamente el ratón hacia esa área para acceder al punto central de navegación del sistema.
La lógica era tan práctica que incluso décadas después sigue siendo defendida por antiguos responsables de Windows. Joe Belfiore, ex vicepresidente de Microsoft, explicó que la elección respondía tanto al orden de lectura occidental de izquierda a derecha como a la facilidad de “lanzar el mouse y hacer clic”.
Curiosamente, la primera implementación en Windows 95 no aprovechó completamente la ventaja de la esquina. Un pequeño margen de apenas unos píxeles impedía que un clic realizado exactamente en el extremo inferior izquierdo activara el botón. Microsoft corrigió el detalle en Windows 98 ampliando la zona activa hasta el borde de la pantalla.
Aquella mejora permitió que la esquina funcionara como un objetivo prácticamente imposible de fallar. Además, Oran también participó en la concepción de la barra de tareas, cuya función principal era mostrar los programas abiertos y facilitar el cambio entre aplicaciones.
Con el paso del tiempo surgieron rumores que atribuían el origen de la barra de tareas al dock de NeXT, la compañía fundada por Steve Jobs. Sin embargo, tanto Brad Silverberg como Joe Belfiore han señalado que el diseño de Windows 95 fue desarrollado internamente.
La permanencia del menú Inicio demuestra que algunas decisiones de diseño pueden trascender generaciones enteras de productos. Aunque Windows 11 introdujo una alineación centrada por defecto y nuevas formas de personalización, el legado de Danny Oran continúa presente.
