Linus Torvalds, creador del kernel de Linux, contra la IA: "Varias de estas correcciones irrelevantes se originaron a raíz de la revisión del código de IA. Empezaré a ser más estricto”

Linus Torvalds tiene malas noticias para los usuarios de Linux
Linus Torvalds tiene malas noticias para los usuarios de LinuxGenerada con IA

El creador de Linux vuelve a la carga contra la IA. Si bien reconoce su utilidad, no soporta la cantidad de errores y propuestas innecesarias que detecta en el sistema operativo.

Desde que Linux 7.0 llegó al mundo, la inteligencia artificial poco a poco se ha ido haciendo hueco en el sistema operativo. Es de gran ayuda, actúa en muchas ocasiones como una mano derecha, pero, en otras, se convierte en una piedra en el camino que lo entorpece todo.

En este caso, su queja nace de la publicación de la quinta versión en pruebas (la release candidate 5 o rc5) de Linux 7.1. El retraso y los problemas que se están viviendo tienen nombre y apellidos: inteligencia artificial. 

Para que te hagas una idea, una actualización de Linux sigue un calendario muy marcado: se abre una ventana de dos semanas para que los programadores envíen sus novedades y luego se lanzan siete versiones de prueba sucesivas para corregir errores antes del lanzamiento. El problema es que, al revisar los datos de esta última entrega, Torvalds se ha encontrado con una serie de cambios enormes, teniendo en cuenta la fase tan avanzada del proyecto en la que se encuentran.

Al analizar qué estaba pasando, descubrió que el código estaba lleno de pequeñas modificaciones totalmente absurdas aplicadas a controladores aleatorios del sistema. Eran cambios estéticos, correcciones de textos o retoques que no arreglaban ningún problema.

Al investigar de dónde sale todo esto, Torvalds pudo ver que varios de estos cambios habían sido generados de forma automática tras pasar herramientas de revisión de código basadas en inteligencia artificial.

El problema es que no todos esos resultados son útiles. Las herramientas de IA no siempre entienden el contexto completo del sistema, y muchas veces señalan posibles errores que en realidad no afectan a nadie o que ni siquiera son verdaderos problemas. Aun así, esos avisos llegan a los desarrolladores como si fueran importantes. Y aquí es donde empieza el problema de verdad.

Los programadores, casi sin miramiento alguno, han empezado a pasar sus proyectos por estos filtros y, al ver que la IA les marcaba todo tipo de pequeños detalles a mejorar, se han dedicado a enviar estas propuestas de cambio a los responsables de Linux. Para Torvalds, no solo es una pérdida de tiempo para los supervisores, sino que retrasa todo el proceso natural de la actualización del kernel.

Además, lo peor de todo es que esto no se puede simplemente ignorar. Cuando alguien envía un posible fallo al equipo del kernel, no se puede pasar por alto. Aunque venga de una IA, aunque sea poco probable que sea un problema real, alguien tiene que comprobarlo. Eso implica leer el código, analizarlo y decidir si merece la pena corregirlo o no.

"No estoy del todo contento con esto", admite Linus Torvalds

"Para sorpresa de absolutamente nadie a estas alturas, la rc5 es bastante grande. Bastante más grande de lo que las rc5 han sido tradicionalmente", explica Torvalds. "La mayor parte de esto es contenido totalmente trivial, lo que obviamente hace que sea menos aterrador, pero al mismo tiempo no estoy convencido de que el esfuerzo valga la pena a estas alturas del ciclo", añade.

Por esta razón, ha dejado bastante claro que va a ponerse mucho más estricto a partir de ahora con las solicitudes de cambios sin sentido. El plan es empezar a rechazar uno por uno cualquier propuesta que no sea relevante para la estabilidad, obligando a los desarrolladores a enviar esos pequeños retoques a otros sitios. "Empezaré a ser un poco más implacable con este tipo de agitación innecesaria tan tarde en el juego", advierte. 

Por otro lado, el código generado con ayuda de IA ya no puede llevar la firma de los desarrolladores. En su lugar, se añade una etiqueta distinta que deja claro que ha habido asistencia de inteligencia artificial. Así, cualquier persona que revise ese código sabe exactamente de dónde viene.

Además, cualquier fallo que haya sido detectado mediante una inteligencia artificial dejará de considerarse secreto por definición y se prohibirá su envío a la lista privada. 

Torvalds ha dejado claro que gestionar estos avisos automatizados de forma anónima es una pérdida de tiempo que solo empeora la carga de trabajo, por lo que todo reporte automatizado se derivará directamente a los foros abiertos para que la propia comunidad los descarte.

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Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.