Alivio para los programadores: la IA que crea código tiene un gran agujero, según Microsoft

Muchos desarrolladores temen que la IA termine con la programación humana, pero según Microsoft, eso no va a ocurrir... por el momento. Antes debe solucionar un problema.
La programación con humanos está muerta y enterrada, afirman expertos de la categoría de Sam Altman, CEO de OpenAI, o Jensen Huang, CEO de Nvidia. Pero resulta que Microsoft ha descubierto un gran fallo de la IA con el código: sabe crearlo, pero no sabe corregirlo.
Así que los programadores pueden estar tranquilos: al menos van a poder seguir trabajando un tiempo, para arreglar los bugs que cree la IA con el código. Hasta que aprenda a corregirlos ella misma, claro...
Es la conclusión a la que ha llegado un estudio de Microsoft, que asegura que la inteligencia artificial no puede resolver ni la mitad de los fallos de un código. Aunque también concluye que, con un poco de entrenamiento...
A la IA no se le da bien los bugs de programación
Microsoft ha puesto en marcha lo que llama Debug-gym, un "gimnasio" para que la IA practique con el debug en programación, es decir, localizar y corregir errores en el código.
Esta plataforma permite a los modelos de IA depurar bases de código del mundo real utilizando herramientas similares a las que emplean los desarrolladores. El objetivo es averiguar si la IA actual puede depurar código al nivel de un humano.
En los resultados del estudio, Microsoft reconoce que no: ningún modelo de lenguaje grande consiguió resolver ni el 50% de los bugs del código.
Al que mejor se le da es a Claude 3.7, que resolvió el 48,4% de los problemas. La versión o1 de OpenAI apenas llegó al 30,2% y GPT-o3 Mini, solo resolvió el 22,1% de los fallos.
Microsoft ha identificado dos causas de este bajo rendimiento. En primer lugar, las IA que crean código no han sido entrenadas para encontrar y resolver bugs.
En segundo lugar, tampoco saben utilizar bien las herramientas de debug que los humanos emplean para encontrar fallos en el código.
Así que la buena noticia es que, por ahora, los programadores no van a ser sustituidos por la inteligencia artificial, porque alguien tiene que resolver sus meteduras de pata. La mala, que todo se puede arreglar con el debido entrenamiento.
Solo es cuestión de tiempo que la IA acabe aprendiendo a depurar código, cerrándose el círculo. Queda por ver qué les quedará para hacer a los desarrolladores humanos.
