Analista muestra el lado más oscuro de Sam Altman: "Todos los que se enfrentaron a él han caído, incluso Elon Musk"

El CEO de OpenAI ha consolidado su poder tras una serie de conflictos internos para llegar a la supremacía de la IA, según la escritora Karen Hao que ha analizado toda su carrera.
El nombre de Sam Altman, CEO de OpenAI y figura clave en la carrera por dominar la inteligencia artificial, ha pasado en poco tiempo de ser sinónimo de innovación a convertirse en una figura polémica.
Para muchos, es el arquitecto de una revolución tecnológica. Para otros, una persona que ha sabido tejer una red de poder tan efectiva como impenetrable.
Y a juzgar por lo que revelan nuevas investigaciones, enfrentarse a Altman podría tener consecuencias definitivas, ya que, "todos los que se enfrentaron a él han caído, incluso Elon Musk”, asegura la escritora Karen Hao.
Sam Altman, entre el poder absoluto y las sombras que lo rodean
El caso más sonado fue su fulminante despido en 2023, orquestado por la junta de OpenAI. En un giro digno de un drama corporativo, la decisión se deshizo en apenas unos días. Altman volvió, más fuerte que nunca, con una junta renovada y aún más alineada con sus intereses.
Desde entonces, ha recaudado cifras astronómicas, apuntando a 7 billones de dólares para seguir alimentando su ambicioso proyecto de IA. Pero, ¿qué hay detrás de esa sonrisa afable y discurso convincente?

Según afirma a The Guardian la periodista Karen Hao, autora de Empire of AI: "Sin duda, ha consolidado su poder". Altman no conquista por la fuerza, sino por su habilidad para decirle a cada persona exactamente lo que necesita oír. Esa capacidad le ha permitido atraer talento, inversión y apoyo público incluso en los momentos más oscuros.
Y también le ha servido, según Hao, para consolidar un modelo de desarrollo de IA que muchos consideran profundamente problemático.
Dentro de OpenAI, la historia se repite, porque, quienes no han comulgado con su visión, se han marchado. Nombres como Elon Musk, Dario Amodei o Ilya Sutskever tomaron caminos distintos tras chocar con él. Y no fue casualidad; Hao sostiene que Altman ha tejido una cultura empresarial que no tolera la discordia.
El debate va más allá del liderazgo. La IA, presentada como la gran solución a los males del mundo, es también un producto que se construye con datos sensibles, a menudo procesados por personas en condiciones precarias en países en desarrollo.
La periodista muestra este contraste en su libro con un ejemplo especialmente impactante, el de Annie Altman, hermana del CEO, que vive en la pobreza y con problemas de salud crónicos. En 2021, lo acusó públicamente de abuso, y aunque la familia lo niega tajantemente, su historia es una bofetada a las promesas de un futuro mejor que Altman repite en cada entrevista.
Para Hao, Annie representa a todos aquellos que quedan al margen del supuesto progreso. "Es un ejemplo perfecto de por qué debemos ser escépticos ante lo que Sam Altman dice sobre los beneficios de la IA", sostiene.
La reacción de OpenAI cuando supieron que la periodista había hablado con Annie fue reveladora, porque se cerraron en banda, demostrando, según la escritora, que la imagen pública del empresario es ya inseparable de la reputación de la empresa.
Además, el auge de ChatGPT a finales de 2022 marcó un punto de inflexión sobre quién controla esta tecnología y a quién beneficia realmente. OpenAI ya no es la organización sin ánimo de lucro y transparente que prometía ser.
Con el respaldo de Microsoft y un modelo de "ganancias limitadas" que aún genera dudas, la compañía ha mutado en un gigante que prioriza la inversión y la influencia sobre la ética y la rendición de cuentas.
El verdadero peligro, señala Hao, no es una IA rebelde: "La mayor y más apremiante amenaza es que la IA erosionará por completo la democracia y, si se entiende eso, la conclusión es que deberíamos dejar de desarrollar esta tecnología como lo hacen estas empresas", advierte. Y todo parece indicar que, por ahora, Altman sigue al mando de esa maquinaria, sin apenas oposición.
