Antonio Gala, gran poeta de España: "La palabra paraíso y la palabra tecnología quizá sean palabras opuestas"

Antonio Gala
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Reportaje
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El escritor español anticipó muchos años antes la sociedad tecnológica, asumiendo incluso que habría inteligencias artificiales que sustituirían la inteligencia natural.

En 1991, varios años antes de que se fundara incluso el buscador de Google, y décadas antes de que la inteligencia artificial supusiera un antes y un después para el ser humano a nivel mundial, Antonio Gala predijo con una exactitud increíble la sociedad que vendría.

Gala, uno de los mejores poetas, escritores y dramaturgos del siglo XX en España, lanzó varios pronósticos durante los 13 capítulos que conformaron el programa Trece Noches, emitido por Canal Sur y dirigido por el inmortal Jesús Quintero.

Un proyecto que podría haberse quedado en una sola entrevista entre ambos gigantes de la comunicación más sosegada, acabó extendiéndose hasta 13 programas en los que no dejaban títere con cabeza, siempre hablando de temas universales, como el amor, el sentido de la vida, la muerte y, por supuesto, el "paraíso tecnológico".

Durante el capítulo titulado Paraísos, emitido el 12 de noviembre de 1991, tras hacer un análisis político y social del "paraíso comunista" o del "paraíso capitalista", Gala lanza una de las mayores críticas a quienes pretenden unir en el mismo concepto la tecnología y el paraíso.

"A mí me parece que la palabra paraíso y la palabra tecnología quizás sean palabras opuestas", aseguró tajante. "Me parece que el paraíso no puede ser mecánico, no puede ser robótico. Yo creo que en el fondo, en el fondo, el paraíso de un alma tiene que asemejarse al alma misma, y el alma del hombre no es una tecnocracia".

A día de hoy, estas reflexiones cobran aún más sentido que hace 3 décadas. Aunque Gala no solo se quedó ahí, sino que lanzó sus dardos a una sociedad tecnológica que, poco a poco, estaba logrando que el ser humano perdiera lo esencial de sí mismo. Y en este camino se encuentra la humanidad.

Deshumanización, intimidad e inteligencias artificiales

El crecimiento de las grandes tecnológicas que han marcado mayormente el mundo occidental, como Google, Meta, Apple o Amazon, supuso paulatinamente que el ser humano construyera una identidad digital, alejada prácticamente de la realidad.

Con ello, las compañías siguieron creciendo casi sin ningún impedimento, mientras que organizaciones como la Unión Europea comenzaron a legislar respecto a la intimidad de los usuarios en redes sociales y otras plataformas, cambiando ese concepto por la tan mencionada privacidad.

Así describía Gala durante esta conversación el pensamiento de que el ser humano pudiera aspirar a una especie de superhumano tecnológico, con un análisis bastante acertado de lo que ha supuesto lo que llevamos de siglo XXI.

"Este futuro tecnológico nos va a caer muy grande, a nosotros por lo menos. ¿Qué va a ser? ¿En qué va a consistir? En unas personas que probablemente vivirán más de lo que vivimos ahora, como en una edad media. En unas personas en plenitud, si es que se puede llamar así a personas un poco prefabricadas, que tendrán que trabajar más que nosotros porque tendrán que alimentar a más viejos, a menos niños y a los que no trabajen, que serán muchos. En una especie de conductas manejadas por órdenes o por folletos porque no tendrán mucho tiempo para leer". 

Estos "folletos" podrían entenderse como las noticias rápidas que abundan en internet o los vídeos cortos que, como ya han explicado diversos estudios, afectan a la capacidad de concentración de todas las personas.

De tal forma, al igual que Gala anticipaba que el ser humano buscaría folletos para ser felices, para hacer una casa o para saber divertirse, esto parece ser el día a día de una sociedad hiperconectada que difícilmente mira más allá de un móvil o un ordenador.

"Como todos leerán los mismos folletos, las relaciones serán muy fáciles, pero muy aburridas", y agregó lo que sería el precedente más reciente, sobre la inteligencia artificial: "La inteligencia natural será sustituida por inteligencias artificiales que ayudarán a la gente no a conseguir a la felicidad probablemente, sino a ayudarles a pasar el tiempo"

En un mundo en el que las relaciones son más previsibles y en el que la atención o capacidad de concentración ha caído notablemente, Gala ahonda incluso más en lo que esto supone para la intimidad del ser humano.

Ahora, un concepto planteado como privacidad en todas y cada una de las normativas existentes, algo que también el poeta y dramaturgo pudo acertar muchos años antes.

"La intimidad casi no existirá, la privacidad será lo que exista y estarán por otra parte deseando romperla. No es algo que a mí personalmente me atraiga", aseguró de forma seria, pero con la pizca de humor característica escondida tras una leve sonrisa.

En otro de los capítulos de la serie, titulado Verdad y belleza y emitido el 10 de diciembre de 1991, fue un paso más allá y vaticinó lo que sería una sociedad con acceso prácticamente ilimitado a la información, un paradigma que no lleva como consecuencia una sociedad más –o mejor– informada.

"Dentro de poco parece que va a ser posible que cualquier persona, apretando una tecla, sepa enseguida quién es Goya, quién es Velázquez o Cervantes", expresaba sobre lo que sería el efecto Google que apareció años después. "Pero yo me temo, Quintero, que esa persona no sienta la menor necesidad de saberlo".

Precisamente, el negocio de la mentira, los bulos y las fake news tienen que ver con este escenario y, para Gala, sin caer en el cibercatastrofismo, el ser humano ha endiosado prácticamente a la tecnología.

"La base de la civilización es que la tecnología puede resolver todos los problemas que se planteen, y no es cierto", concluía el poeta.

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