Catedrático en filosofía desmonta el alarmismo de Elon Musk sobre la IA: "Es una brillante tomadura de pelo"

¿Te has dado cuenta de que últimamente no paran de salir voces alarmistas sobre la inteligencia artificial? Este filósofo tiene algo muy importante que decir a todos ellos.
José Antonio Marina, como filósofo de los grandes, lleva toda la vida reflexionando sobre cómo pensamos y cómo vivimos, y ahora lanza al mundo, en una entrevista para Lecturas, un mensaje muy claro: la tecnología no es el problema, somos nosotros y cómo la usamos.
En concreto, la inteligencia artificial es una herramienta, y como todas, puede ser buena o mala según quién la maneje. Lo que sucede aquí es que mucha gente se fija solo en la máquina y se olvida de que detrás están los humanos que la diseñan, la controlan y la usan.
"La tecnología es maravillosa. Cuando la criticamos estamos errando el disparo. A la tecnología no hay ningún 'pero' que ponerle", comenta.
Insiste en que no se le puede echar la culpa a la IA de todo lo que pasa. El gran problema es que a veces el ser humano se deja llevar, no piensa por sí mismo y se traga cualquier cosa. Y ahí es donde entra la "vacuna contra la insensatez" que él propone: recuperar el pensamiento crítico, aprender a cuestionar y no dejar que te manipulen ni te conviertan en marioneta de la tecnología.
Tal y como explica en la entrevista, con motivo de su último libro, habla de los "virus mentales" que te hacen caer en trampas como la desinformación, la polarización o el miedo sin sentido alguno. Según él, ya existen "vacunas" para eso, pero hay que aplicarlas. ¿De qué forma? Educar para pensar mejor, para no caer en cualquier tontería que muchos venden.
José Antonio Marina desmonta el alarmismo de Elon Musk y pide pensamiento crítico
Pero esto no es todo y, como seguramente hayas leído o escuchado, Elon Musk se ha convertido en una de las figuras más ruidosas sobre los peligros de la inteligencia artificial. Ha advertido sobre riesgos existenciales, ha pedido regulaciones estrictas y hasta ha comparado la IA con amenazas como las armas nucleares. Sin embargo, José Antonio Marina, quiere desmontar ese discurso y lo califica de estrategia para desviar la atención.
"Que Elon Musk y otros grandes empresarios del ramo expresen su miedo por la Inteligencia Artificial es una brillante tomadura de pelo", explica.
Para el filósofo, de nuevo, la IA no es el problema y el gran riesgo está en cómo se usa. "El componente humano de ese sistema ha tenido la habilidad de centrar el foco en la técnica, de manera que los protagonistas quedan en la sombra, eximidos de toda responsabilidad", comenta.
En pocas palabras, señala que el foco mediático se ha puesto en la técnica, dejando en la sombra a los verdaderos responsables: los diseñadores, empresarios y usuarios que deciden cómo y para qué se emplea la inteligencia artificial.
Para este, todo el alarmismo del CEO de Tesla y otros es, en parte, una maniobra para dejar a un lado responsabilidades. Al centrar la atención en los posibles peligros de la IA como si fuera algo autónomo e imparable, se olvida que detrás de cada avance tecnológico hay decisiones humanas, intereses económicos y demasiada política.
Yuval Noah Harari considera que la inteligencia artificial representa una amenaza existencial para la humanidad
Desde luego esta es una de esas visiones opuestas a la del filósofo. Yuval Noah Harari, el autor de Sapiens y uno de los pensadores más influyentes de nuestro tiempo, no se anda con rodeos y considera la IA un auténtico peligro.
Harari no habla de robots asesinos, sino de un peligro mucho más sutil: la llegada de una superinteligencia capaz de tomar decisiones, escribir leyes o manipular elecciones sin que los humanos podamos entenderla ni controlarla. Según este, la humanidad nunca ha competido con algo más inteligente, y la IA podría ser la primera vez.
Queda claro que en este mundo de grandes pensadores hay un claro choque de trenes y dos posiciones totalmente contrarias. Marina pide no caer en el alarmismo y centrarse en la educación y el pensamiento crítico, mientras Harari exige una regulación global inmediata porque, según él, la IA está a punto de convertirse en una especie de "bomba de relojería".
En pocas palabras, la IA no solo simulará emociones, sino que podrá convencer a los humanos de que las tiene, y eso puede cambiar por completo las reglas del juego a nivel mundial y en todo tipo de ámbitos, incluido el político.


