Así es como esta ingeniera llevó a AMD de la quiebra absoluta al imperio tecnológico en solo 10 años

Esta ingeniera no es ni más ni menos que Lisa Su, la actual CEO de AMD, que de estar al borde de la quiebra, la empresa, se ha convertido en un gigante en solo diez años. Desde luego, el verdadero liderazgo viene de alguien que entiende a fondo la tecnología y tiene la visión para llevarla a un nuevo nivel.
Aunque conocido por pocos, hace diez años, AMD estaba al borde del precipicio. Sus acciones cotizaban a menos de 3 dólares, su presencia en el mercado de centros de datos rondaba la absoluta nada y los expertos se preguntaban cuánto tiempo le quedaba de vida a la empresa.
Hoy, la historia es totalmente diferente. Las acciones rozan los 130 dólares, su valor de mercado supera al de Intel y sus chips están dentro de los dos superordenadores más potentes del mundo.
Con esto seguramente te preguntes quién o quienes obraron este milagro. Pues tiene nombre de mujer y se llama Lisa Su, ingeniera que llegó a la compañía en 2012 como vicepresidenta senior y dos años después asumió el cargo de CEO.
Como dato curioso, desde un principio supo que había que cambiar las cosas. En su segundo día al mando, se dirigió a los empleados con un mensaje claro: "Creo que podemos construir lo mejor". Y este fue el primer paso para un estructurado plan que ya sabe cómo acaba.

Así es como Lisa Su resucitó a AMD en una década
La estrategia de Su se basó en tres pilares: crear grandes productos, mejorar la confianza del cliente y simplificar al máximo la empresa. Mientras otros CEO se obsesionaban con el marketing y la imagen personal, Su se enfocó en lo que realmente importaba: la ingeniería. Su doctorado del MIT en ingeniería eléctrica le dio una ventaja y es que podía entender cómo funciona todo, cómo funcionaba la tecnología desde dentro.
Gracias a esto pudo ir tomando decisiones inteligentes y que al final resultaron acertadas. Por ejemplo, vio una industria totalmente volcada con los móviles y, tomando esto como referencia, AMD apostó por lo que AMD hacía mejor: procesadores potentes. El resultado fue la arquitectura Zen, lanzada en 2017, que cambió por completo el sector.
Eso sí, bajo el liderazgo de Su, el gasto en I+D de AMD se ha cuadriplicado, alcanzando los 5.000 millones de dólares, casi tanto como los ingresos totales de la empresa cuando asumió el cargo. Pero, como ya te puedes imaginar, esta inversión ha dado frutos y AMD se ha asociado con gigantes como la NASA, Microsoft, Meta, Lenovo, Oracle y Dell Technologies.
Por supuesto, todo esto ha tenido otras recompensas para ella, como ser nombrada por la revista Time como la CEO de 2024, poniendo en valor no solo sus logros financieros, sino también su estilo de liderazgo.
Ahora, Su tiene la mirada puesta en el futuro y la inteligencia artificial tiene la culpa. A esta batalla interna se le unen otras como la gran competencia precisamente con Nvidia en lo que a IA se refiere. Desde luego, la guerra no está decidida.

