La Cúpula Dorada: el proyecto a lo "Star Wars" de Donald Trump con el que Elon Musk podría ganar miles de millones

La Cúpula Dorada, el ambicioso escudo antimisiles podría generar miles de millones para el CEO de Tesla, con SpaceX al frente de una red satelital que protegería a EEUU.
Estados Unidos podría estar a punto de dar un giro radical a su defensa nacional con un nuevo proyecto de tecnología espacial que mezcla política, negocios y ciencia ficción. Bajo el nombre no oficial de "La Cúpula Dorada", la administración de Donald Trump ha planteado un ambicioso sistema de defensa antimisiles que recuerda a las películas de Star Wars.
En el centro de este plan aparece Elon Musk, cuyo papel a través de su empresa SpaceX podría reportarle una ganancia de miles de millones si logra hacerse con los contratos clave.
El proyecto busca crear un escudo defensivo en el espacio, compuesto por miles de satélites capaces de detectar, seguir y, en algunos casos, neutralizar amenazas balísticas antes de que crucen los cielos estadounidenses.
¿Qué es la Cúpula Dorada de Trump y cómo funcionaría este escudo antimisiles espacial?
Según el Independent, la llamada "capa de custodia" será la columna vertebral de este sistema, con una constelación de satélites que vigilaría constantemente posibles lanzamientos enemigos desde cualquier rincón del planeta.
SpaceX ya ha demostrado experiencia en este terreno. En los últimos años, ha lanzado numerosos satélites espía para el gobierno estadounidense y ha desarrollado tecnología que podría adaptarse fácilmente a este tipo de defensa avanzada. Su propuesta para la "capa de custodia" estaría valorada entre 6.000 y 10.000 millones de dólares, solo en la fase inicial de diseño e ingeniería.

El plan fue anunciado oficialmente por Trump, en el que propuso una inversión inicial de 25.000 millones de dólares. Afirmó que la construcción de este escudo espacial podría completarse en solo tres años. Sin embargo, los expertos del Congreso son menos optimistas, ya que estiman que el proyecto completo tardaría al menos dos décadas y superaría los 500.000 millones en costes.
Además de SpaceX, otras empresas tecnológicas se han unido al consorcio, como Palantir, especializada en análisis de datos, y Anduril, conocida por sus drones de uso militar.
Las tres comparten algo más que intereses empresariales, porque todas han sido fundadas por empresarios afines a Trump, y en el caso de Musk, su respaldo económico ha sido notable, con más de 250 millones de dólares en donaciones para la campaña presidencial.
El Pentágono ya ha solicitado propuestas iniciales para "La Cúpula Dorada" o el Golden Dome, pidiendo además que se acelere el despliegue de satélites. La presión por poner en marcha el proyecto es alta, en parte por la preocupación creciente ante posibles ataques con misiles hipersónicos, una amenaza cada vez más real en el contexto geopolítico actual.
Según las fuentes cercanas al plan, el proyecto no se limitaría a una red de vigilancia. Se contempla la creación de una segunda capa, una flota independiente de unos 200 satélites ofensivos que podrían contar con sistemas láser o misiles para destruir amenazas en pleno vuelo.
Aunque se espera que SpaceX no participe directamente en esta parte armamentística, su implicación en la infraestructura de vigilancia sería clave.
El proyecto se encuentra en sus primeras etapas, y aún no se ha tomado una decisión definitiva sobre qué empresas formarán parte de su desarrollo. En los próximos meses, el Pentágono y la administración Trump deberán evaluar las propuestas y definir si este sueño de defensa espacial será una realidad, o quedará como otro ambicioso experimento.