Estados Unidos se queda sin renovables, han detectado troyanos dentro de algunas placas solares importadas de China

EEUU detecta dispositivos ocultos en placas solares chinas, lo que reaviva el temor a ciberataques y pone en duda la seguridad de su red energética.
Estados Unidos se enfrenta a un nuevo y preocupante reto en el sector de las energías renovables, la presencia de dispositivos no documentados en placas solares importadas desde China.
La detección de estos elementos, que podrían suponer una brecha de seguridad, ha provocado una revisión urgente de la dependencia tecnológica del país en un momento clave de su transición hacia una infraestructura energética más limpia y sostenible.
Los inversores de energía provenientes de China, elementos esenciales que conectan paneles solares y turbinas eólicas a la red eléctrica, se usan de forma masiva también en baterías, puntos de recarga para coches eléctricos y bombas de calor. Pero lo que parecía una solución accesible y eficiente podría convertirse en una puerta de entrada a riesgos tecnológicos difíciles de controlar.
Radios ocultas y canales no autorizados
Durante recientes inspecciones en territorio estadounidense, expertos en ciberseguridad descubrieron radios celulares y otros mecanismos de comunicación embebidos en equipos solares fabricados en China, según El Español.
Estos componentes no aparecían en la documentación técnica y podrían permitir el acceso remoto a los dispositivos, incluso saltándose los cortafuegos que habitualmente bloquean el tráfico hacia servidores chinos.

Esta posibilidad plantea un escenario de riesgo importante. Si un actor externo lograra activar estas vías de comunicación no controladas, podría alterar el funcionamiento de las redes eléctricas de forma coordinada, incluso provocando apagones o inestabilidad generalizada en el sistema. Aunque el número de dispositivos afectados no ha sido confirmado, la alerta está más que justificada.
La desconfianza hacia la tecnología china en infraestructuras críticas no es nueva, pero este caso ha revivido el debate en las altas esferas del gobierno estadounidense. Si bien todavía no hay un pronunciamiento oficial, algunos legisladores ya han tomado la delantera.
A principios de año se presentó una iniciativa conocida como la "Ley de Desacoplamiento de la Dependencia de Baterías de Adversarios Extranjeros", que plantea vetar, a partir de 2027, la compra de baterías a empresas vinculadas con el Partido Comunista Chino. Aunque todavía está en discusión, refleja una postura cada vez más firme frente a la influencia tecnológica extranjera.
Un problema global, no solo estadounidense
Mientras tanto, algunas grandes compañías eléctricas estadounidenses están optando por reducir su dependencia de equipos procedentes de China. La mayor empresa de energía de Florida, por ejemplo, ha iniciado un proceso para sustituir sus inversores de origen chino por otros de fabricación occidental, aunque no es una transición sencilla ni barata.
La preocupación de fondo va más allá del espionaje, ya que se trata de proteger la estabilidad del sistema eléctrico en un contexto donde las energías renovables ganan peso. El control remoto de estos sistemas, incluso sin intenciones maliciosas, representa un riesgo que ya no puede ser ignorado.
La inquietud por estos hallazgos no se limita a EEUU. Otros países europeos ya han empezado a legislar en la misma línea.
Lituania ha aprobado restricciones para bloquear el acceso remoto chino a instalaciones renovables de gran potencia, mientras Estonia se plantea directamente prohibir la tecnología del país oriental en infraestructuras clave, o como en Reino Unido que está bajo revisión.