Donald Trump aprieta con sus aranceles, pero Apple esquiva el golpe en sus iPhone con un as bajo la manga

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La noticia de que los nuevos aranceles al 50% que Estados Unidos ha impuesto a India no incluyen a los iPhone es, sin duda, un respiro para la compañía y su CEO, Tim Cook.

La situación lleva unos meses pendiendo de un hilo para Apple y su joya de la corona, el iPhone, pero parece que puede respirar un poco más tranquilo por ahora, ya que los nuevos aranceles de Estados Unidos sobre productos indios no afectarán a sus smartphones.

En concreto, la Casa Blanca ha incrementado los aranceles a las importaciones indias en un 25% adicional, elevando los gravámenes totales al 50% cuando entren en vigor a finales de este mes. Sin embargo, los smartphones están exentos.

Esto es un alivio para la compañía de Tim Cook y el motivo es simple. La mayoría de los iPhone que se venden en EEUU ya se fabrican en India, desde hace unos años, como parte de la estrategia para no depender tanto de China ni sufrir tanto con la guerra arancelaria entre ambas potencias. Así, aunque las tarifas a productos indios aumenten, Apple queda fuera de ese extra por el momento.

De forma simple, esta rápida diversificación les ha dado un buen colchón al llevar buena parte de la fabricación a India y Vietnam, además de aumentar su inversión para producir componentes dentro de Estados Unidos.

Sin ir más lejos, acaba de anunciar que va a invertir otros 100.000 millones de dólares en la manufactura en suelo estadounidense, reafirmando esa idea de que el iPhone se fabrica en casa. Pero cuidado, esto no quiere decir que no sigan bajo la atenta mirada de Washington y con casi el agua al cuello. Cook ya admitió que estas y otros aranceles pueden costarles alrededor de 1.100 millones de dólares solo este trimestre

De hecho, la marca de la manzana ya ha exportado iPhone por valor de 22.000 millones de dólares en los últimos 12 meses desde la India, y la meta es que, en 2026, la mayoría de los que se vendan en EEUU salgan de fábricas indias. Justo lo contrario a lo que quiere Trump, que es que la mayor parte de los más de 60 millones de iPhone vendidos en EEUU para 2026 salgan de fábricas estadounidenses.

Apple se ha hecho con una pequeña victoria, pero el problema aún no ha terminado 

Lo cierto es que, sobre el papel, fabricar el iPhone en suelo estadounidense suena a sueño patriótico. Pero la realidad es mucho más complicada, y Apple lo sabe. El iPhone es el producto más globalizado que existe, con decenas de miles de componentes, cientos de proveedores y una logística que recorre medio mundo antes de llegar a la caja de una Apple Store.

El ensamblaje final, hoy, ocurre sobre todo en China, en mega factorías como la de Foxconn en Zhengzhou, la famosa iPhone City. 

Apple lleva años diversificando parte de esa producción hacia India, donde ya se ensamblan modelos como el iPhone 15. Pero mover toda la producción a Estados Unidos es, según los expertos, una quimera.

El propio Tim Cook ha explicado que ni siquiera la automatización más avanzada puede replicar la precisión y la escala de la manufactura asiática. Un ejemplo que parece algo absurdo, pero lo dice todo: los diminutos tornillos que ensamblan cada iPhone no pueden ser atornillados por robots con la velocidad y precisión que se consigue en Asia. Y eso es solo una parte.

El precio del iPhone, en la cuerda floja

El gran miedo, tanto para Apple como para los usuarios —sobre todo más para estos últimos—, es el impacto en el precio final del iPhone. Hoy, fabricar un iPhone en China cuesta alrededor de 450 dólares por unidad. Si la producción se traslada a India, el coste sube entre un 10% y un 15%, pero sigue siendo asumible para Apple y, en parte, para el cliente.

Pero si el ensamblaje se hace en Estados Unidos, el coste se dispara. Según analistas, un iPhone 100% fabricado en EEUU podría costar entre 1.400 y 1.600 dólares solo en producción

Si además se replica toda la cadena de suministro en suelo estadounidense, el precio final podría superar los 2.000 o incluso 3.500 dólares por unidad. Y si Apple decide no mover la producción y Trump aplica el arancel del 25%, el sobrecoste también se trasladará al consumidor.

En resumen: el usuario pagará la factura, ya sea por un iPhone 'made in USA' o por el impuesto a la importación. No cabe duda, aunque también habría que verlo, que el iPhone podría dejar de ser un objeto de deseo para convertirse en un auténtico artículo de lujo.

El propio Dan Ives, de Wedbush Securities, lo califica de "fantasía" por la dificultad logística y financiera. Además, Apple tendría que renegociar contratos con más de 200 proveedores y rediseñar su logística global, algo que podría llevar entre cinco y diez años.

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Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.