Dronefobia, el miedo de los soldados de Ucrania tras abandonar el frente de batalla

Generada con IA

Varios soldados ucranianos han confesado el miedo que sienten a zumbidos tan cotidianos como el del aire acondicionado tras abandonar el frente.

Todas las guerras tienen consecuencias devastadoras para la población civil, con muertes, desplazamientos forzados o hambrunas, aunque también una silenciosa, pero persistente para la salud mental de quienes luchan en el frente de batalla.

Así ocurrió, por ejemplo, tras la Primera Guerra Mundial, cuando los soldados que regresaban a sus casas tuvieron que enfrentar varios síntomas derivados de las trincheras, como la popular mirada de las mil yardas, una mirada que parecía vacía según las fotos que se tienen de la época.

Más adelante ya, tras la guerra de Vietnam, un estudio independiente logró analizar el comportamiento de los veteranos que habían regresado a sus casas, y categorizaron lo que se llamó el trastorno de estrés postraumático –TEPT–, según uno de los estudios más extensos sobre este tema.

Y así ha ocurrido con veteranos de guerra en todo el mundo, con una prevalencia mayor de la depresión, ansiedad, problemas relacionados con el alcoholismo o tendencias suicidas. Como en cualquiera de estas, Ucrania no es ninguna excepción.

Uno de los ejemplos más recientes es el que relata en una entrevista a la BBC Pavlo, un operador de drones de tan solo 30 años, quien confiesa el miedo que siente tras volver a casa al zumbido de los drones, lo que Serhii Andriichenko, psiquiatra jefe del hospital militar de Kiev (Ucrania) ha denominado dronefobia.

"Durante el último año, la mayoría de los pacientes, si no presentan heridas físicas, sufren lesiones mentales como resultado de la actividad de los drones" detalla Andriichenko en el mismo medio. "A esto lo llamamos dronefobia".

En el caso concreto de Pavlo, el temor más evidente es al zumbido que está presente en los drones: si uno de estos te sobrevuela en el frente, lo más probable es que acabes con heridas mortales; en el peor de los casos, el resultado es la muerte.

Al regresar a un lugar con algo más de tranquilidad, como el calor del hogar, la mente de Pavlo continúa en guerra, y el sonido de elementos tan cotidianos como una moto, un aire acondicionado o una cortadora de césped son elementos que le recuerdan a los drones.

De la misma forma, tampoco puede pasear por la naturaleza, ya que si algún insecto zumbador como una mosca o una abeja se acerca, el mismo miedo se manifiesta. Esto se debe, mayormente, a que el zumbido de los drones se siente constantemente, ya que sobrevuelan casi todo el frente de batalla.

"Ves el mundo como un campo de batalla", asegura Pavlo en dicha entrevista. "Puede convertirse en un campo de batalla en cualquier momento".

El avance tecnológico imparable de los drones, que ya no solo pueden ser tripulados de forma manual con un monitor a distancia, sino también mediante la automatización con inteligencia artificial, abre un nuevo campo en las secuelas de guerra, también para civiles.

Como asegura Humans Right Watch, Rusia ha bombardeado poblaciones civiles con este tipo de tecnología militar, ampliando su caza con drones más allá de los soldados ucranianos. Más allá de las secuelas físicas que les pueda dejar la guerra, estos soldados ya no podrán vivir de forma normal.

Un ligero zumbido cotidiano, como el de un extractor, podría desencadenar el regreso del miedo a que un dron esté sobrevolando sus cabezas.

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