Las noches sin dormir de Ucrania: soldados agotados luchan contra una lluvia interminable de drones rusos

Computer Hoy

Rusia sigue atacando Ucrania desde el aire con drones con inteligencia artificial cada vez más sofisticados que sortean las defensas antiaéreas. Lanzan hasta 700 unidades en una noche.

La tecnología militar ha cambiado para siempre. Los tanques, aviones bombaderos y las minas conviven con drones y robots humanoides controlados por inteligencia artificial a kilómetros del frente de batalla.

La guerra de Ucrania ha sido el campo de pruebas para una tecnología militar que crece a una velocidad de vértigo. Los soldados ucranianos se enfrentan cada noche a una lluvia de drones rusos.

Más drones que militares en el campo de batalla

Las unidades de defensa antiaérea han terminado convirtiéndose en un eje esencial en la guerra de Ucrania, tanto para un ejército como para el otro. Los soldados se encargan de interceptar drones rusos antes de que alcancen sus posiciones.

Ucrania ha intentado proteger sus ciudades y pueblos de las amenazas que llegan desde el aire desde comienzos de 2022. El Gobierno de Rusia saca pecho en la televisión estatal de haber diseñado la mayor fábrica de drones del mundo.

El Kremlin lo apuesta todo a los Geran (geranios en ruso), unos drones de forma triangular que operan en la región de Dnipropetrovsk, una de las más castigadas por el conflicto. Los reporteros de AFP comprobaron su efectividad de primera mano.

344 drones rusos en una noche

La agencia de noticias francesa viajó a Dnipropetrovsk. El Kremlin lanzó en una única noche un total de 344 drones rusos contra las posiciones ucranianas, aunque no es ni de lejos su mayor ofensiva.

El ejército ruso ha llegado a superar los 700 drones en una única noche. "Esta noche está podrida, igual que la anterior", en declaraciones de Vasyl, un militar de la unidad antiaérea mientras revisa un radar. 

Los Geran cada vez vuelan a más altitud, pero muchas de las unidades ucranianas solo tienen armas antiguas de corto alcance. "Vuelan de forma caótica e imprevisible. Cada vez es más difícil destruirlos", comenta el hombre de 49 años.

Los soldados están acostumbrados a las continuas explosiones cerca de sus posiciones, en ciudades, carreteras o infraestructuras de defensa claves. "No podemos hacer nada. No es nuestra zona", según Oleksandr acerca de los drones rusos que llenan el cielo cada noche.

Rusia no solo pretende destruir posiciones clave para hacerse con el control, también desestabilizar al ejército enemigo. Los militares ucranianos duermen muy poco por las noches, dos horas de media, cuatro si es en una buena noche y consiguen descansar entre oleadas de drones.

La situación es extrema, Ucrania trabaja bajo mínimos. Un militar que se hace llamar Lobo, solo utilizan su nombre de pila para no revelar su identidad, confiesa tener problemas para dormir tras haber combatido en el este de Ucrania.

Lobo trabajaba como minero antes de la invasión rusa, ahora protege a su familia de los drones en la ciudad de Kryvyi Rig. No ha recibido permiso para regresar a su casa en más de dos años y trabaja sin descanso junto con sus compañeros las 24 horas del día, los siete días de la semana.

"Sólo los tontos no tienen miedo. Estoy aquí por ellos", asegura mientras enseña una foto de sus dos hijos que ahora viven en Kiev.

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