Drones antipateras: qué son y cómo funcionan los "drones canoa" para controlar la inmigración ilegal y el narcotráfico

Drones antipateras escaneando el mar
Drones antipateras escaneando el marGenerado con IA
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El Pentágono evalúa desplegar drones marítimos en el Río Grande y el Golfo de México para reforzar la vigilancia fronteriza y combatir el narcotráfico.

Los drones voladores no son lo único que verás en esta vida. La tecnología en estos dispositivos está avanzando a un nivel realmente impactante y es que se han visto todo tipo de modelos en los últimos años. 

El X-Wing de Star Wars que alcanza los 244 km/h, el Airspeeder para ver la Fórmula 1 o el primer dron anfibio son unos buenos ejemplos del punto al que pueden llegar estos proyectos.

Ahora el foco se pone en los drones marinos que están trabajando en las zonas costeras para detectar la inmigración ilegal, el contrabando de sustancias ilícitas y otras cosas relacionadas. 

Diferentes organismos de seguridad están apostando por sistemas capaces de patrullar durante largos periodos sin necesidad de tripulación y a estos se les conoce como los "antipateras".

¿Qué son los drones canoa y por qué se utilizan en la vigilancia fronteriza?

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RadarFreepik

Los llamados “drones canoa” son embarcaciones autónomas de superficie diseñadas para navegar sin tripulación humana a bordo, utilizando inteligencia artificial y un mecanismo avanzado de componentes.

La composición del dispositivo es similar a un bote o una lancha, siendo esta la razón por la que se le ha apodado de esta manera. El aspecto alargado con varios componentes determina su eficacia. 

Uno de los modelos más conocidos es el Lightfish, desarrollado por la empresa estadounidense Seasats de San Diego. Según las pruebas realizadas por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, estos sistemas han sido desplegados en el Río Grande.

El proyecto forma parte de un programa piloto en enero para reforzar la vigilancia de la frontera ante diversas incidencias sin necesidad de contar con tripulaciones humanas y con la capacidad de complementar el trabajo de patrulleras, aeronaves y otros sistemas de seguridad marítima.

Según Market Screener, M. Roosevelt Ditlevson, subsecretario adjunto de Defensa para Asuntos de Defensa Nacional y Seguridad en las Américas, los definió como "soluciones rentables para interceptar y desplegar personal en zonas a las que se dirigen actualmente los narcotraficantes".

Con esto se obtiene el beneficio de ampliar el radio de supervisión sin recurrir únicamente a vuelos constantes de inspección, lo cual al final se traduce en un ahorro de esfuerzo y recursos.

¿Cómo funcionan los drones marítimos que detectan inmigración ilegal y narcotráfico?

A simple vista, parece un vehículo no tripulado pequeño, pero la realidad es que mide aproximadamente 3,3 metros de longitud, pesa cerca de 154 kilogramos y puede ser desplegado desde una rampa o una camioneta.

El Lightfish no solamente destaca por hacer un trabajo productivo en la zona seleccionada, sino también por su eficiencia. Tal y como se aprecia en las imágenes, cuenta con paneles solares en la parte superior para poder tener la autonomía suficiente en misiones largas. 

Según los datos revelados, con este sistema de energía solar es capaz de durar meses en funcionamiento, incluso bajo condiciones extremas. En su interior lleva sensores electroópticos, cámaras infrarrojas y sistemas de sonar capaces de recopilar información de forma continua.

Todos esos datos que se almacenan, se van transmitiendo en tiempo real a las plataformas de los organismos de seguridad competentes. De esta manera, los operadores reciben alertas inmediatas sobre movimientos sospechosos, embarcaciones no identificadas o intentos de cruce ilegal en zonas vigiladas.

Los resultados iniciales han llamado la atención del Pentágono. De acuerdo con las estadísticas, los drones Lightfish participaron en unas 452 detecciones mensuales, contribuyeron a 350 arrestos y provocaron alrededor de 100 desistimientos de cruces después de que los grupos detectados comprobaran que habían sido localizados.

Ditlevson explicó el efecto disuasorio afirmando que “ven que el barco está allí esperándolos y entienden que, en esencia, han sido descubiertos”. Por lo tanto, se quiere tomar la iniciativa de incorporar hasta 50 nuevas embarcaciones.

Además del Río Grande, también se analiza su despliegue en el Golfo de México para crear una red de vigilancia permanente en rutas que suelen ser utilizadas por los movimientos criminales. En fin, otra muestra más de que los drones son el futuro por su versatilidad y capacidad.