Encuentra el coche de James Bond en un contenedor de menos de 150 euros y lo vende por 1 millón: ¿Su comprador? Elon Musk

Un hombre compró un contenedor por menos de 150 euros sin saber que dentro se encontraba el coche de James Bond, y lo terminó vendiendo por 1 millón de dólares a Elon Musk.
En el mundo de las subastas y los hallazgos insólitos, pocas historias son tan sorprendentes como la de un hombre que, por menos de 150 euros, compró un contenedor misterioso y encontró en su interior uno de los automóviles más icónicos del cine: el Lotus Esprit submarino utilizado en la película de James Bond, La espía que me amó.
Este vehículo, conocido como "Wet Nellie", no solo es un símbolo de la saga del mítico espía, sino que también tiene un nuevo dueño que lo ha elevado aún más al estatus de leyenda, Elon Musk.
Desde un contenedor polvoriento hasta las manos de uno de los multimillonarios más influyentes de nuestro tiempo, este coche continúa su legado como un verdadero ícono del cine y la tecnología.
El valor de los coches de James Bond
En 1989, un contratista de Long Island decidió arriesgarse y comprar un contenedor en una subasta sin saber lo que había dentro. Cuando lo abrió junto a su hermano, se encontró con un coche deportivo blanco cubierto de mantas. A simple vista, parecía un automóvil abandonado, pero su diseño único despertó la curiosidad de ambos.
El coche resultó ser nada menos que el submarino de James Bond, utilizado por Roger Moore en una de las escenas más memorables de la película. Esta revelación fue posible después de que lo llevaron a un experto, quien confirmó que era "Wet Nellie", el vehículo que había sido diseñado especialmente para transformarse en un submarino en pantalla, según informa el medio Supercarblondie.

Construir este automóvil costó más de 100.000 dólares en los años 70, una suma astronómica para la época. De los ocho Lotus Esprits creados para la película, este era el único que había desaparecido durante décadas.
A medida que su historia se hizo viral, el coche atrajo la atención de coleccionistas y fanáticos de la saga. En 2013, 24 años después de su descubrimiento, el vehículo fue subastado en Londres. Aunque la identidad del comprador fue inicialmente un misterio, más tarde se reveló que el nuevo propietario era Elon Musk, el magnate detrás de Tesla y SpaceX.
Musk pagó cerca de 997.000 dólares por este pedazo de historia cinematográfica. Pero no se conformó con dejarlo como un objeto de colección, ya que anunció sus planes de equipar al coche con un sistema de propulsión eléctrica Tesla para hacerlo funcional como submarino. Una idea que parece sacada directamente del guion de una película de Bond.
La fascinación por los automóviles utilizados en las películas de James Bond no es nueva. Estos vehículos, que combinan diseño elegante con funcionalidades casi futuristas, son piezas codiciadas en el mundo de las subastas.
Por ejemplo, el Aston Martin DB5 utilizado en Goldfinger se vendió por 3,5 millones de dólares, demostrando el gran valor que los fanáticos y coleccionistas asignan a estos íconos del cine.
En el caso de "Wet Nellie", su transición de un contenedor olvidado a la colección privada de Elon Musk explica cómo un objeto aparentemente perdido puede convertirse en una joya histórica. Además, la intención del multimillonario de darle una nueva vida con tecnología moderna asegura que este coche siga siendo relevante en la cultura popular.