Exingeniero de Microsoft afirma que "Windows es una basura" y explica cómo solucionarlo

Como no podría ser de otra forma, Windows vuelve a estar en el ojo del huracán. Un exingeniero de Microsoft es esta vez el culpable de que el SO quede en ridículo.
Dave Plummer, antiguo ingeniero de Microsoft, ya ha acaparado algún que otro titular, pero esta vez viene con la pistola cargada, calificando a Windows, sin paños menores, como "basura".
Si aún no sabes quién es Plummer, comentarte que este estuvo mano a mano creando herramientas tan conocidas como el Administrador de tareas, la calculadora o el soporte ZIP. Desde luego, su opinión no se puede enmarcar como una más.
Para él, los motivos del fracaso son varios. A grandes rasgos, detalla todo tipo de problemas que afectan a todo tipo de usuarios, dejando claro que aún tienen mucho trabajo por hacer y que es vital mejorar el sistema operativo.
Muchos usuarios se sienten atrapados en un sistema lento, invasivo y lleno de problemas. Y no solo son quejas de usuarios, ya que, como ves, quien diseñó parte de ese sistema también critica el camino que están tomando los de Redmond con respecto a Windows.
"Voy a hacer algo que probablemente no me granjeará muchas invitaciones a reuniones de fans de la marca. Voy a argumentar que Windows es realmente pésimo para algunas personas y en ciertos momentos, y por razones bastante específicas una vez que se analiza a fondo", comenta.
Para él, Microsoft ha apostado por hacer el sistema más amable para principiantes, a costa de sacrificar la experiencia y el control que necesitan los usuarios potentes, aquellos que usan Windows a diario y exigen mucho más.
En concreto, explica que la obsesión por redondear la interfaz y hacer fácil la experiencia ha llevado a perder cualidades que hacían de Windows un entorno eficiente y personalizable. Menciona problemas como la imposibilidad de desinstalar Edge sin que vuelva a aparecer, la molestia de CoPilot en el sistema y la invasión constante de anuncios y promociones dentro del propio sistema operativo.
A todo esto hay que añadirle actualizaciones que obligan a reinicios sorpresa, configuraciones difíciles de encontrar o que se cambian solas y una vigilancia que para él es extrema.
"Ahora mismo, esto es a lo que se refiere la gente cuando dice que Windows es una basura. No se quejan del planificador antihilos ni de la pila de E/S. Detestan la experiencia de sentirse presionados por su propio ordenador, un ordenador que ya les pertenece", explica el experto.
La solución del exingeniero de Microsoft: un Windows modo pro
Con todo esto, Plummer propone un modo profesional dentro de Windows que cambie por completo la experiencia de uso. Según él, este modo permitiría a los usuarios desactivar los anuncios, eliminar la telemetría invasiva a favor de una transparencia absoluta y centralizar todas las configuraciones en un solo sitio para no tener que buscarlas por el PC.
Este modo también implicaría poner el terminal Windows como consola por defecto, con herramientas como Winget, SSH y tar instaladas de serie y accesible.
Además, propone que las actualizaciones de Windows se permitan en intervalos programados, sin reinicios que sacan de quicio, y con detalles claros sobre qué cambios se están haciendo, con opción de echarse para atrás con un solo clic.
La idea con este modo es poder ofrecer un Windows con experiencia sencilla de uso para los menos tecnológicos que, a su vez, incluye un modo más pro para desarrolladores y profesionales, atrayéndoles desde Linux hacia un Windows más amigable para ellos.
Pese a que ciertamente esta podría ser una gran idea, parece que ya nadie cuenta con Plummer tras su marcha de Microsoft, pese a sus grandes aportes. "Nadie me llama para pedirme mi opinión. No me atribuyo ningún mérito por los triunfos ni asumo ninguna culpa por las decisiones desacertadas, aunque merezco el derecho a admirar a unos y criticar a otros".

Carolina González
Redactora
Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.


