Dicen que la IA va a quitarnos el trabajo, pero quizá nos estamos precipitando: el desastre de Starbucks y Pizza Hut

Starbucks y Pizza Huts apostaron fuerte por la IA... y el tiro les ha salido por la culata. Lo asombroso es que eran tareas sencillas...
Imagina que contratas a un empleado para contar los productos que hay en el almacén, y avisar cuando se acaban. Fácil, ¿no? Eso hizo Starbucks con una inteligencia artificial para llevar el inventario de leche e ingredientes, pero se equivocaba al contar, o no lo hacía. A un empleado solo hay que despedirlo, esta IA ha costado millones de dólares.
Con Pizza Hut el experimento ha ido aún peor, tras una denuncia por pérdidas de 100 millones de dólares.
Los empresarios tienen prisa por deshacerse de sus empleados, pero parece que van a tener que esperar un poco más. De momento, en muchos casos la IA no da la talla.
Los restaurantes de comida rápida, y su obsesión con la IA
Hace nueve meses, Starbucks instaló en sus sistemas una IA de la compañía NomadGo, que se encargaría de gestionar el stock de leche e ingredientes para los diferentes cafés en las cafeterías de Estados Unidos.
Mediante una tablet con cámara y un sistema LiDAR instalado en los estantes en donde se guardan estos ingredientes, la IA detecta cuándo se extrae uno, registrándolo. Avisa al encargado cuando el stock está bajo.
Parece una tarea sencilla, pero... La agencia Reuters ha tenido acceso a un memorando interno de la compañía, que anuncia el “despido de la IA”.
Al parecer, la IA no reconocía bien los ingredientes, confundiendo unos con otros, o no los contaba. Así que emitía falsos avisos de falta de stock, o se acababa un producto porque no había registrado su salida.
No es la primera “pifia” de Starbucks con la IA. Desde hace un tiempo permite hacer pedidos por ChatGPT. Con la app se tarda segundos, con la IA de OpenAI minutos, porque ChatGPT se pone a alabar las excelencias del café, o tu buen gusto con la elección.
Peor aún lo tiene Pizza Hut, que ha sido denunciada por sus propios franquiados. La compañía obligó a instalar una IA para llevar la cocina, pero Chaac Pizza Northeast, que gestiona 111 locales de Pizza Hut en la Costa Este de Estados Unidos, se queja de retrasos inaceptables en las entregas, por la mala gestión, que la han llevado a perder 100 millones de dólares.
Cuando la IA no es necesaria
La lista de desencuentros de la IA y los restaurantes de comida rápida, es interminable. Taco Bell tuvo que cancelar una IA para recoger pedidos, porque preparaba helados con bacon, o emitía facturas de miles de dólares. McDonalds hizo lo mismo, y los pedidos contenían docenas de sobres de ketchup, o montones de vasos de té sin venir a cuento. También le robaron los datos personales de 64 millones de aspirantes a empleados, porque una IA los había protegido con la contraseña 123456.
Lo que me asombra de estos casos, es la fe ciega de estas multinacionales en una IA de primera generación que falla en las cosas más simples, lo vemos todos los días en las consultas sencillas que hacemos. Hasta cierto punto estos fallos son normales, porque aún estamos en la primera generación de la IA, aunque nos digan otra cosa. Lo que hacen estas empresas es poner a un niño en puestos de responsabilidad.
Tampoco puedo entender por qué se usa la inteligencia artificial, en casos en donde no es necesario. ¿Por qué usar ChatGPT para pedir online un café, si una app con unos menús para elegir es suficiente, eficiente, y no se equivoca?
El tiempo juega en contra de los trabajadores humanos, porque la IA mejora día a día. Pero por ahora, al menos ciertas profesiones están a salvo.
