Italia se blinda ante la IA, y puede que sea el camino a seguir para España

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Mientras que Italia ha aprobado una ley "antropocéntrica", el anteproyecto en España sobre IA centra casi todo su texto en las infracciones y sanciones.

Italia es ya oficialmente el primer país de la Unión Europea que desarrolla lo establecido en el Reglamento (UE) 2024/1689 sobre inteligencia artificial, con una legislación que destaca la aplicación del concepto "antropocéntrico".

Aunque no introduce modificaciones esenciales al Reglamento de IA de la UE, sí establece algunas definiciones propias y concreta cómo se deberá usar la IA en sectores tan diversos, como el sanitario, el laboral o la administración pública.

Según explican en una conversación en Confilegal abogados expertos en la legislación italiana como Santiago Martín Aravaca, el concepto de "antropocéntrico" muestra la gran diferencia entre la ley italiana –DDL o Disegno di Legge– y el anteproyecto de ley de España.

Por un lado, Italia se centra en una perspectiva cultural que recuerda al Renacimiento, momento en que el humanismo formaba parte del eje central sobre el que se articulaba la sociedad, con el objetivo de "amarrar" la arquitectura de la ley al ser humano y al mundo.

Mientras tanto, el anteproyecto de ley en España respira un ethos garantista y sancionador, según explica Pablo Sáez de Hurtado, jurista multidisciplinar y asesor legal. Aunque se han olvidado de añadir sanciones a la Administración Pública.

Cabe destacar que la DDL italiana fue aprobada el pasado 12 de septiembre, aunque el anteproyecto de ley español aún puede recibir modificaciones y enmiendas para su posterior aprobación.

Una ley "antropocéntrica" en tiempos de IA

La primera ley nacional de IA se ha centrado prácticamente en un debate muy dirigido al ámbito filosófico, aunque establece varias obligaciones en aspectos muy actuales, como los deepfakes, la protección de los menores y el uso de la IA en sector estratégicos como la justicia.

En cuanto al uso de deepfakes con fines maliciosos –como suplantar a celebridades o personalidades políticas–, Italia sí es sancionadora, ya que añade penas de 1 a 5 años de prisión en caso de que haya daños derivados.

En este mismo apartado, la legislación también endurece las penas para delitos como el fraude o la suplantación de identidad en aquellos casos en los que la IA haya provocado la fuga de datos de forma ilícita.

Adicionalmente, respecto a los menores de 14 años de edad, solo podrán acceder a sistemas de inteligencia artificial quienes tengan consentimiento parental explícito para este fin.

Como gran novedad en propiedad intelectual, los derechos de autor estarán protegidos al usar IA para una creación, siempre y cuando el ser humano haya participado activamente en la creación.

Para llevar a cabo el cumplimiento de la DDL, la normativa menciona como autoridades rectoras a la Agencia para Italia Digital y a la Agencia Nacional de Ciberseguridad, esta última para promover el uso de inteligencia artificial en la seguridad de los activos digitales.

España tiene otra idea para la inteligencia artificial

Algo que llama mucho la atención con un ligero vistazo al Anteproyecto de ley para el buen uso y la gobernanza de la inteligencia artificial es que más de la mitad de la normativa se centra en infracciones, tipología y elementos sancionadores.

Es decir, a diferencia de la DDL italiana, la de España no se centra en reflexiones teleológicas sobre la importancia del ser humano respecto a la tecnología, sino más bien en una norma garantista, para evitar que la IA se escape de control.

Así, también destaca la necesidad de que dicho régimen sancionador no implique un alto coste para la protección de la innovación científica y técnica, con algunas excepciones y fechas límite para la prescripción de los hechos.

Aunque sí enumera en su introducción una gran cantidad de motivos por los que existe la necesidad nacional de aplicar el Reglamento de la UE, como la autonomía que pueden alcanzar los sistemas de IA, lo que puede "suponer un desafío en cuanto a la transparencia y trazabilidad".

Cabe destacar la importancia vertebradora de la Agencia Española de Supervisión de Inteligencia Artificial como punto de contacto único con la UE, así como el organismo competencial encargado de la supervisión.

En definitiva, Italia y España tienen una visión muy diferentes, desde el marco conceptual, para completar la regulación de la IA.

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