Logran medir el pulso con precisión clínica utilizando una Raspberry Pi y la conexión WiFi

Investigadores demuestran que una Raspberry Pi de apenas 30 dólares y señales WiFi pueden medir el pulso con precisión clínica en solo unos segundos.
Medir el ritmo cardíaco sin relojes inteligentes ni sensores de contacto es posible con una Raspberry Pi. Esto lo ha demostrado un equipo de investigadores que ha creado un sistema capaz de monitorizar el pulso usando un chip WiFi de bajo coste, logrando incluso una alta precisión clínica en apenas cinco segundos.
La clave es una Raspberry Pi y el proyecto bautizado como Pulse-Fi, que hace uso de la información del estado del canal WiFi combinada con algoritmos de aprendizaje automático.
El sistema analiza cómo las señales inalámbricas se ven alteradas al atravesar el cuerpo humano, identificando patrones específicos asociados con los latidos del corazón. De este modo, se puede estimar el ritmo cardíaco de forma no invasiva y sin necesidad de llevar ningún dispositivo encima.
Las pruebas se realizaron con 118 participantes y los resultados sorprendieron, ya que Pulse-Fi logró medir el pulso con la misma fiabilidad que sistemas médicos avanzados, sin importar si la persona estaba quieta, caminando o en movimiento.
Uno de los aspectos más destacados es su accesibilidad. A diferencia de otros equipos biomédicos costosos, el sistema consiguió los mejores resultados utilizando únicamente una Raspberry Pi 3B.
Aunque se trata de un desarrollo experimental, si llegara a implementarse de forma generalizada, podría transformar la forma en que se monitoriza la salud, eliminando la dependencia de relojes, pulseras u otros dispositivos médicos. Además, su bajo coste lo haría viable en contextos médicos con recursos limitados.
Los investigadores aclaran que no se trata de un proyecto para replicar en casa, sino que busca abrir la puerta a futuras aplicaciones médicas seguras y fiables que aprovechen la tecnología inalámbrica para ofrecer monitorización de la salud de manera más cómoda y económica.
En definitiva, el WiFi no solo sirve para conectarse a Internet, sino que también podría convertirse en un aliado clave para la medicina preventiva del futuro.