Noruega, primer país en limitar de forma contundente el uso de la IA en los colegios: prohibido de 6 a 13 años y solo con supervisión del profesor de 14 a 16 años

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Jonas Gahr Støre, primer ministro noruego, defiende que el colegio debe concentrarse primero en que los alumnos aprendan a leer, escribir, calcular y pensar por sí mismos.
La inteligencia artificial ya forma parte de la vida de muchos alumnos, lo que supone tener a mano una herramienta capaz de hacer en poco tiempo tareas que antes exigían leer, pensar y trabajar paso a paso.
Pero precisamente aquí está el problema que Noruega quiere evitar durante los primeros años de colegio. El Gobierno considera que los alumnos más pequeños todavía necesitan construir esas habilidades por sí mismos antes de apoyarse en sistemas capaces de proporcionar respuestas elaboradas.
Por eso ha decidido establecer unas recomendaciones nacionales que limitan el acceso de los estudiantes a la IA generativa según su edad. Un cambio que comenzará con el curso 2026-2027 y establece una diferencia clara entre las distintas etapas educativas.
La intención no es expulsar la IA de los colegios, sino retrasar su uso y hacer que su incorporación posterior dependa de su madurez, del criterio del profesor y de los objetivos educativos.
Los niños de primaria tendrán un acceso muy limitado

La recomendación afecta especialmente a los alumnos de 6 a 13 años, donde en esta etapa los estudiantes no deberían utilizar IA generativa en general como parte de su trabajo escolar.
Y es que la medida pretende proteger el aprendizaje de las capacidades básicas antes de introducir herramientas que pueden resolver parte de las tareas por ellos.
Si un niño puede obtener una respuesta de un chatbot antes de haber aprendido a leer la información necesaria, organizarla, escribirla o resolverla, existe el riesgo de que se salte precisamente el proceso que el colegio intenta enseñarle.
Por eso, la prioridad número uno seguirá estando en aprender a leer, escribir, calcular, pero sobre todo a pensar de manera autónoma.
Jonas Gahr Støre, primer ministro de Noruega, ha defendido esta orientación y el Gobierno sostiene que el uso poco crítico de la IA puede hacer que los alumnos pasen por alto pasos esenciales del aprendizaje.
La IA llegará después, pero con más control
Cabe señalar que la situación cambia entre los 14 y 16 años. En esta etapa sí podrá comenzar una introducción progresiva de la IA generativa, pero los profesores tendrán que contar primero con la formación necesaria y serán ellos quienes orienten su uso en función de si realmente ayuda al aprendizaje.
Los estudiantes deberán aprender a utilizar estas herramientas de forma crítica, adecuada y responsable, entendiendo tanto sus posibilidades como sus limitaciones y preparándose para estudios posteriores y para el mundo laboral.
El Gobierno contempla que determinados alumnos puedan necesitar herramientas basadas en IA para recibir una enseñanza adaptada, por ejemplo, en situaciones relacionadas con necesidades específicas o aprendizaje de idiomas.
Noruega también quiere reducir la dependencia de las pantallas
La decisión forma parte de un cambio educativo más amplio donde el Gobierno noruego también está impulsando una mayor presencia de libros físicos y pretende reducir el uso de las pantallas en las aulas.
Cabe mencionar que la estrategia responde a una preocupación más general por el retroceso de algunas habilidades básicas de los estudiantes. No se trata, por tanto, de que Noruega considere que la inteligencia artificial no tenga utilidad educativa.
De hecho, sus propias autoridades reconocen que puede ofrecer ventajas cuando se utiliza correctamente. El problema está en decidir cuándo debe entrar en el aprendizaje y cuánto trabajo debe dejarse en manos de una máquina.
Enseñar a utilizar la IA puede ser imprescindible, pero también puede ser necesario que los alumnos aprendan primero aquello que necesitan para saber cuándo utilizarla, cuándo cuestionar sus respuestas y cuándo resolver un problema sin recurrir a ella.
