Nvidia, la empresa más valiosa del mundo, atrapada y con las manos atadas en medio de la disputa de Trump con China

Generada con IA

Nvidia ha aceptado un precio alto para mantener un mercado vital. El problema es que sabe que cada movimiento está vigilado tanto por la Casa Blanca como por Pekín.

Nvidia, la actual empresa más valiosa del mundo dirigida por el carismático Jensen Huang, está metida de lleno en una situación bastante peliaguda que tiene como protagonistas a Estados Unidos y China. 

Actualmente, está viviendo un fuego cruzado entre ambas potencias y lo curioso es que, para no perder un mercado que le da miles de millones, ha tenido que aceptar algo que no se había visto antes: dar el 15% de lo que gane vendiendo algunos de sus chips más potentes en China directamente al Gobierno de EEUU.

Lo cierto es que todo este lío viene de tiempo atrás y, contextualizando un poco, a principios de año el Gobierno de EEUU, bajo la administración de Donald Trump, prohibió exportar a China algunos de los chips de inteligencia artificial más potentes por miedo a que sirvieran para que esta potencia asiática les adelantase por la derecha. Entre esos chips estaba el H20 de Nvidia, vitral para dar vida a proyectos top de IA.

¿Por qué importa el H20? Porque representa la locura actual de esta guerra. Nvidia lo creó en 2023 como un producto 'de bajo rendimiento' para esquivar las restricciones anteriores, una versión descafeinada de sus chips estrella, los H100, que tantas alegrías están dando en EEUU.

Sin embargo, incluso este modelo light ha terminado en la lista negra del Departamento de Comercio de EEUU.

El gran problema es que, a día de hoy, China es el segundo mercado más grande del mundo para este tipo de tecnología, y para Nvidia suponía un 13% de sus ventas en 2024. Con las puertas cerradas por completo, Nvidia pasaba de facturar miles de millones a perder clientes en un mercado que, si no lo cubría ella, lo haría la competencia local como Huawei.

Tras meses de tira y afloja, Nvidia y AMD lograron un gran acuerdo: podrán volver a vender sus chips media-alta gama en China, pero a cambio deben entregar voluntariamente el 15% de esos ingresos a Washington

Comentar que no se trata de un impuesto oficial, porque legalmente no se puede aplicar un gravamen a exportaciones, así que lo han enmarcado como 'acuerdo voluntario'. Añadir que la propuesta inicial era de un 20%, pero acabó en 15%.

El debate está servido y ya son muchos los expertos que ven esto como una total incongruencia. En pocas palabras, si de verdad esos chips suponen un riesgo para la seguridad nacional,  de qué sirve cobrar un porcentaje.

 Lo que gana (y lo que arriesga) Nvidia con este trato

Para la compañía esto es una cuestión puramente de números. Tras el veto de abril, tuvo que enfrentarse a pérdidas por miles de millones en un solo trimestre y lo mismo esperaba para el siguiente. Aunque ahora deje un 15% en la mesa, recuperar el acceso a un mercado tan grande compensa.

De nuevo comentar que el chip H20 quizás no sea el más avanzado de todos los que tiene para ofrecer, ya que ese título se lo llevan los H100, H200 o los Blackwell, pero sigue siendo muy potente y buscado por empresas chinas para desarrollar inteligencia artificial. Aun así, Trump ya ha dicho que con los Blackwell será mucho más exigente, y solo permitiría exportaciones de versiones recortadas y con un peaje mayor.

Por parte de China, la reacción oficial ha sido doble y, por un lado, ha dejado sobre la mesa que los chips estadounidenses podrían tener 'puertas traseras' de seguridad, algo que Nvidia niega de forma tajante. Por otro, han querido mandar un mensaje interno claro de que hay que seguir invirtiendo en chips propios para depender cada vez menos del extranjero.

Y ese es uno de los riesgos para Nvidia, que, mientras vende y recauda en China, el país va poco a poco acelerando el desarrollo de alternativas en su propio país que a medio plazo le quiten cuota de mercado. 

Huawei no solo está poniendo una nueva marcha a la producción de sus chips Ascend, sino que SMIC, el principal fabricante chino, aumenta su capacidad para producir semiconductores de 7 nanómetros, suficientes para la mayoría de aplicaciones de IA. 

Además, hay una fuga inversa de talento: ingenieros chinos en Silicon Valley regresan a su país atraídos por proyectos locales mejor financiados y con menos restricciones

Resulta muy paradójico pero no cabe duda de que estas sanciones podrían acelerar la autonomía tecnológica china, justo lo que EEUU quiere evitar. Empresas como Nvidia o Microsoft buscan ahora 'puertas de emergencia' en países como Singapur, India o Malasia, pero la era de la dependencia tecnológica china hacia Occidente se acaba.

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Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.