El Papa León XIV es el nuevo paladín contra la IA abusiva, pero simplemente está aplicando el sentido común: "La IA debe ser desarmada"

La primera encíclica del Papa está centrada en la IA, y refleja lo que mucha gente piensa de la Inteligencia Artificial y los riesgos de perder lo que nos hace humanos.
El Papa León XIV ha presentado hoy su primera encíclica, que está centrada en la inteligencia artificial. Ha estado acompañado de Christopher Olah, cofundador de Anthropic, la compañía de IA más ética, que rechazó la petición del gobierno de Trump para usar su IA como un arma de guerra.
Una encíclica es una carta de un líder religioso a sus fieles. La primera encíclica de León XIV se llama “Magnifica Humanitas” (Magnífica humanidad), y trata “Sobre la cuestodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial". Tiene poco de carta, ya que ocupa 200 páginas… Puedes leerla aquí completa y en español.
No soy una persona religiosa, al menos en todo lo que tiene que ver con lo terrenal. Una cosa es dios, y otra los hombres que se eligen entre ellos para hablar en su nombre, y en donde las mujeres no tienen la palabra. Pero me llama la atención que un líder religioso centre su “mandato” en la IA, tal como demuestra el Papa con su primera encíclica.
El Papa carga contra los abusos de la IA
Lo que dice el Papa León XIV en “Magnifica Humanitas” no es revolucionario ni transgresor. Tampoco es un persona anti-IA, poca gente lo es. La IA será muy útil en muchas cosas, pero casi nadie quiere que se priorice frente a las personas, que otorgue el poder a unos pocos, y que se use para controlar a la gente, o en las armas de guerra. Una IA que anteponga los intereses de los poderososos y los ricos a la dignidad humana y el derecho al empleo. Son cosas que comenta el Papa en su encíclica, reflexiones de puro sentido común que casi todo el mundo apoya, seas católico o no.
León XIV dice cosas como: “a la Inteligencia Artificial hay que desarmarla”, pero no se refiere a desactivarla, sino a quitarle su capacidad de hacer daño. Que no se use para matar, controlar, para atentar contra la privacidad, o para destruir millones de empleos, solo porque tiene la capacidad de hacerlo:
“Desarmar significa desacreditar la idea de que el poder tecnológico confiere automáticamente el derecho a gobernar. Desarmarse no significa rechazar la tecnología, sino evitar que domine a la humanidad»”. Más de 100.000 personas de la industria tecnológica han sido despedidas por la IA en los cinco meses que llevamos de 2026, y muchas profesiones están en riesgo.
El Papa ataca veladamente a las cuatro o cinco compañías de IA que todos conocemos, que acaparan todo el poder. Y al gobierno de Estados Unidos, que está usando la IA como arma de guerra, y como un método de control de los ciudadanos, y de amenaza frente a otros países: “Cuando ese poder se concentra en manos de unos pocos, tiende a volverse opaco y a eludir el control público, lo que aumenta el riesgo de formas distorsionadas de desarrollo que dan lugar a nuevas dependencias, exclusiones, manipulaciones y desigualdades”, escribe en la encíclica.
Y continúa: “De hecho, al igual que ocurre con todo gran cambio tecnológico, la IA tiende a amplificar el poder de quienes ya poseen recursos económicos, conocimientos especializados y acceso a los datos”. León XIV teme, como la mayoría, que la IA sea utilizada por las élites para imponerse: “Usándola para configurar la información y los patrones de consumo, influir en los procesos democráticos y orientar la dinámica económica en su propio beneficio”.
El Papa quiere lo que queremos casi todos: un IA humanista, que no pisotee los derechos y la dignidad humana, y anteponga a la humanidad frente a ella misma.
