Las monjas a la fuga octogenarias con 225.000 seguidores en Instagram se niegan a abandonar las redes sociales para volver al convento

Tres monjas austríacas que superan los 80 años de edad se escaparon del asilo, y se han convertido en influencers. El convento ha pedido ayuda al Vaticano.
Se ha vuelto tendencia estos días una historia tan surrealista, que parece sacada de una película. Pero es real. Tres monjas ancianas a la fuga se viralizan en Instagram, y el preboste a su cargo está tan desesperado, que ha pedido al Vaticano que intervenga.
Todo comenzó hace un par de meses, cuando tres monjas octogenarias se escaparon del asilo en donde habían sido ingresadas dos años antes. Regresaron a su convento de Salzburgo (Austria), alegando que habían sido ingresadas en contra de su voluntad.
Las hermanas Rita (82 años), Regina (86 años) y Bernadette (88 años) contaron su caso en Instagram, y ya se han convertido en influencers con 225.000 seguidores.
En diferentes vídeos se pueden ver a las hermanas agustinas charlando de cosas mundanas y sagradas mientras toman café, hacen sus labores, e incluso boxean:
Por qué se han rebelado estas monjas austríacas
Hace dos años, la abadía local y la archidiócesis de Salzburgo adquirieron el convento en donde vivían estas monjas. Debido a su avanzada edad, las convencieron para que ingresaran en una residencia de ancianos.
Dos años después se han escapado, argumentando que las ingresaron en contra de su voluntad. Aseguran que no eran conscientes de que estaban renunciando a lo que entendían era su derecho a permanecer en el convento de por vida.
Así que regresaron a su monasterio sin permiso. El preboste Markus Grasl, de la abadía de Reichersberg, la máxima autoridad del convento, les ha permitido quedarse, pero con varias condiciones: que abandonen las redes sociales, que dejen de hablar con la prensa, y que renuncien a asesoramiento legal.
Las religiosas han rechazado la propuesta: “No podemos aceptar este acuerdo. Gracias a Instagram y los medios no hemos sido silenciadas”.
Puesto que las monjas no son de clausura, expertos en ley canónica, como el padre Wolfgang Rothe, creen que la petición es ilegal: “Las exigencias del preboste son sencillamente ilegales. Pretende restringir a las hermanas hasta tal punto que no es más que una violación de sus derechos humanos”, explica en una entrevista en NPR.
El preboste Markus Grasl argumenta que la petición de que abandonen las redes sociales es razonable, porque en Instagram no hacen nada que tenga que ver con la religión.
Viendo el lío en que se ha metido, ha pedido ayuda al Vaticano: “No sé cómo se puede resolver esto. Queda en manos de Roma”.
Las monjas rebeldes octogenarias, de momento se han salido con la suya: siguen en el convento, y publican contenido en Instagram. Veremos lo que pasa cuando intervenga el Vaticano...
