Proyectos caseros que puedes probar si quieres aprender sobre informática por tu cuenta

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Puedes comenzar desde cero con un servidor casero, gracias a un viejo PC que tengas por casa, y avanzar hasta tener tu propios Netflix o Google Drive de forma local y más privada.

En el mundo de la informática, por regla general, la comodidad se paga. Pero hay varias formas de comenzar a aprender a gestionar tus dispositivos y redes sin depender de servicios de terceros, también para mayor privacidad y seguridad.

La opción más sencilla para empezar consiste en buscar un portátil o mini PC antiguo que ya no uses en casa, ya que esta va a ser la pieza clave inicial para poder montar un servidor casero y avanzar hacia servicios más complicados de configurar.

Con esto, un pendrive de mínimo 8 gigabytes de espacio y un cable Ethernet ya tendrás todo lo necesario para comenzar a montar varios proyectos caseros que, con el paso del tiempo, acabarás dominando y sin necesidad de revisar todo constantemente.

Esto es lo que se conoce como un laboratorio doméstico, con el objetivo de aprender paulatinamente a la par que te ahorrarás bastante dinero en servicios como el almacenamiento en la nube o las plataformas de streaming.

Aunque no tengas ningún conocimiento de sistemas, redes o ciberseguridad, hay varios proyectos que no requieren una gran especialización, por lo que estos son los por los que deberías comenzar.

Te cuento qué proyectos puedes hacer en casa para aprender y, además, tener todo el control sobre tu privacidad y tu seguridad, desde lo más sencillo hasta servicios más complejos.

Montar un servidor doméstico y comenzar por lo más básico

Para el inicio, lo más recomendable es que instales Ubuntu –la versión con interfaz gráfica– o Ubuntu Server –si te atreves ya desde el inicio con los comandos en la terminal–, una distro con la que puedes configurar todo desde cero sin ningún tipo de problema.

Si necesitaras alguna más ligera por el hecho de que tu PC ya tenga poca memoria o un procesador bastante antiguo, puedes optar por alguna como Linux Mint, aunque Ubuntu es perfecta, ya que después podrás saltar a la versión para servidores y notarás que todo es muy familiar.

En el mundo de la informática, cuando se habla de servidores se suele pensar en los que tienen las grandes multinacionales, pero en casa puedes montar uno propio simplemente con este ordenador que tienes guardado en un cajón.

El primer proyecto a realizar es precisamente crear este servidor, que será este terminal antiguo, mientras que los denominados clientes serán todos los demás dispositivos que estén conectados a la misma red en tu hogar.

Aquí lo principal es que no uses Windows, ya que una distro de Linux es mucho más estable y tu servidor va a estar corriendo constantemente, por lo que no queremos que existan errores por aplicaciones que se congelan y demás.

Una vez hayas instalado tu distro favorita de Linux en el PC que usarás como servidor, lo más importante es configurar la conexión remota, SSH, de forma segura con alguna llave –además de una contraseña, para aumentar la seguridad–.

Con ello, podrás gestionar tu servidor –el portátil viejo en el que has instalado Linux– desde tu máquina principal –el PC habitual que usas–, sin necesidad de volver a tocar el que tengas con Ubuntu Server.

A partir de aquí, uno de los primeros pasos puede ser lanzarse a instalar Pi-Hole, que funciona como un filtro de seguridad y se dedica a bloquear la publicidad en todos los dispositivos del hogar, sin que tengas que tocar nada de forma individual.

Este programa se sitúa a mitad de camino entre los peticiones que realiza un navegador al buscar algo y el DNS, la guía que traduce nombres de dominio en direcciones IP que las máquinas pueden comprender.

Con Pi-Hole, ya habrás dado el primer paso para conseguir no solo bloquear la publicidad en todos los lugares, sino también que las páginas carguen más rápido y con una interfaz totalmente limpia.

Manejar los contenedores y tener tu almacenamiento y streaming casero

Docker es vital para que todos los servicios funcionen de forma aislada, de tal forma que si algo inesperado ocurre con Pi-Hole, por ejemplo, no afecta a otros programas que tengas corriendo en tu servidor.

Con esta herramienta, quizás una de las principales también para comenzar, podrás tener de forma independiente varios servicios corriendo de forma independiente, como tu bloqueador de anuncios, tu almacenamiento local o tus series y películas favoritas en otro lugar.

Una vez hayas configurado correctamente Docker, el siguiente paso consiste en revisar las aplicaciones que te gusten más para conseguir tener tus archivos como si tuvieras tu propia nube.

Para mantener todos tus archivos privados, pero accesible en tu propia nube, la mejor alternativa es Nextcloud, que funciona de la misma forma que Google Drive, Dropbox o OneDrive, pero sin pasar por ningún intermediario. Básicamente, cuando saques una fotografía con tu móvil, se subirá a tu servidor y la tendrás disponible en los dispositivos clientes.

En caso de que quieras tener todas las películas que tenga en formato local, el siguiente paso consiste en configurar Jellyfin, una aplicación imprescindible con la que podrás acceder a estas en una interfaz prácticamente idéntica a lo que puedes encontrar en Netflix, Prime Video y otras del estilo.

Lo mejor es esta app es que añade todo automáticamente, por lo que podrás acceder a las portadas de las películas, los subtítulos disponibles y ver tu contenido en cualquier dispositivo conectado a la red en la que tengas tu servidor.

Tras tener ya funcionando estos servicios, que son los más básicos por los que puedes comenzar, puedes comenzar a probar con otros más avanzados, como crear una conexión para poder revisar lo que hay en tu servidor local, por ejemplo, cuando estás fuera de casa.

Esto se consigue con una VPN, con servicios populares como Tailscale o WireGuard, dependiendo de tus necesidades. Con estas herramientas, ya podrás disfrutar en tu móvil de transferencias de archivos, streaming, etc. aunque hayas salido de tu hogar y tu red principal.

A partir de este punto, ya conocerás lo esencial para manejar sistemas y redes, pero es el punto en el que comienza el verdadero aprendizaje. Puedes buscar herramientas open source que sirvan específicamente para lo que buscas, probar otras distros, aumentar las capas de seguridad...

Las posibilidades son prácticamente infinitas y notarás que tienes el control absoluto sobre lo que estás haciendo, a diferencia de lo que ocurre de forma predeterminada, donde dejas el control en terceros de los que depende tu red, tu seguridad y tu privacidad.