Prueban los "bots de la muerte" de lA y la conclusión es clara: "La memoria es relacional, contextual y no programable"

Aunque da bastante respeto, ya hay gente probando lo que llaman bots de la muerte, sistemas que imitan la voz y la forma de hablar de alguien que ya no está.
La inteligencia artificial también ha encontrado su espacio en el más allá y a día de hoy ya hay incluso hasta empresas que ofrecen la posibilidad de recrear digitalmente a una persona fallecida usando inteligencia artificial.
Subes audios, mensajes, fotos o publicaciones en redes, y el sistema construye un avatar que responde con su tono, sus palabras e incluso sus expresiones o formas de hablar.
En China, este negocio está viviendo un boom, ofreciendo a todo tipo de personas la posibilidad de mantener una conexión con sus seres queridos fallecidos a través de avatares digitales. Permiten conversaciones muy básicas, pero que sirven al menos de consuelo para esa persona.
Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad de Cambridge decidió probarlo en carne propia. Crearon sus propios dobles digitales y hasta se pusieron en el papel de personas que hablan con alguien que ya ha muerto.
Inteligencia artificial para "revivir muertos": así son los llamados "deathbots"
Estos funcionan con inteligencia artificial generativa. Como antes se ha comentado, aprenden de patrones de lenguaje para responder de forma parecida a como lo haría una persona. En este caso, lo alimentas con los mensajes, audios o publicaciones del fallecido, y el sistema los usa para crear un yo digital.
Existen dos estilos. Algunos se limitan a guardar recuerdos en forma de una especie de archivo ordenado con historias, consejos o anécdotas. Otros van más allá y generan respuestas, intentando mantener conversaciones reales con el usuario. El problema es que la experiencia, lejos de ser íntima, acaba pareciendo un tanto extraña.
Los investigadores, que probaron servicios como HereAfter AI o You, Only Virtual, contaron que los bots solían repetir frases vacías y hasta usaban emojis en momentos inapropiados.
Aunque todo esto puede parecer realmente bonito y una forma sana de usar la IA, ¿realmente es así? La idea de "interactuar" con simulaciones digitales de personas fallecidas está creando mucha incomodidad en algunos, quienes ven este fenómeno como una especie de magia oscura del siglo XXI o directamente consideran que es una locura.
Un gran negocio que usa la tristeza como fuente de ingresos
No se puede negar que la ausencia de un ser querido y la tristeza que esto provoca en las personas se puede convertir en un negocio muy lucrativo. Sienten la necesidad de tenerles cerca y este es un espacio que algunas empresas buscan rellenar.
Lo cierto es que, en estos casos, no hablamos de pequeñas empresas, sino de startups tecnológicas que cobran suscripciones, venden versiones premium y hacen acuerdos con aseguradoras o servicios para mayores. Convierten el recuerdo y el pesar en un producto rentable.
Algunos expertos hablan ya de una economía de la muerte digital. Cuantos más datos dejes, más puede crecer ese negocio. Los sistemas no solo almacenan tu voz o tus mensajes, también tus emociones, tus patrones de habla, tus muletillas. Es decir, tu identidad se convierte en todo un negocio.
Pero el problema va incluso más allá y psicólogos advierten que estos bots pueden complicar el duelo. En lugar de aceptar la pérdida, se corre el riesgo de quedarse enganchado a algo que no existe. Nunca se cierra la herida.

Carolina González
Redactora
Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.

